Cartas venezolanas (III): No con mi voto

Estimado C,

¿Cómo hemos llegado a esto? Entiendo que te parezca extraño que estemos recorriendo un camino tan parecido al que ya recorrieron otros. No seremos los primeros que no escarmentamos en cabeza ajena y ellos han sabido capitalizar como nadie la frustración de la gente hacia la clase política. Tal vez necesitemos probar otra vez la amarga medicina para desarrollar de nuevo anticuerpos contra los totalitarios pero corremos el riesgo de enfermar por largo tiempo.

¿Cómo encarar esta amenaza? En Venezuela la desunión y la falta de entendimiento de la oposición por personalismos y ambiciones personales allanaron el camino del chavismo. Temo que en España hayamos cometido ese mismo error, mientras que los extremistas se han unido los partidos clásicos y moderados discuten entre ellos. Y no parece que puedan llegar a acordar nada.

Los enemigos de la democracia siempre aprovechan sus debilidades, deberíamos tener perspectiva para hacerles frente. El sistema electoral puede ser su mejor aliado en esta ocasión por lo que deberíamos actuar en consecuencia, o al menos yo así lo voy a hacer. Sé que el voto de uno es marginalmente despreciable pero la suma de todos si puede marcar la diferencia por lo que espero que esta reflexión sea compartida por otros. Ya sabes que yo me considero liberal-libertario pero me parece que votar a según que partidos -como en mi caso podría ser el P-Lib- es en esta ocasión suicida. Un voto que puede dejar hoy nuestra conciencia tranquila pero que a medio plazo harán que nuestras condiciones reales de vida empeoren porque todos sabemos que no van a producir representación. No vivimos en el mundo de las ideas sino en este mundo en el que las acciones del gobierno que tendremos los próximos años afectarán a nuestras vidas. Nos encontramos en una situación excepcional y el pragmatismo se impone al idealismo o de lo contrario caeremos en el pecado que Paul Johnson denunció en su libro “Intelectuales” al pensar que las ideas son más importantes que las personas.

Me preguntas que te aconseje a quién votar pero yo solo puedo decirte a quién votaré yo y las razones. Votaré al partido con más opciones de sacar más escaños en mi circunscripción, por nuestro sistema electoral creo que es la mejor forma de favorecer un gobierno alternativo al de Podemos y comunistas. Las siglas son lo de menos, de hecho habría votado a una coalición PSOE-Ciudadanos si se hubieran presentado juntos a pesar de ser un anti socialista declarado. Tal vez mi voto no sirva de mucho pero no facilitaré un gobierno de Podemos y los comunistas con mi abstención o mi soberbia intelectual. Y si aún así no sirve de nada llegará un día que miraré atrás y al menos podré recordar que no fue gracias a mi voto.

Espero que estas reflexiones te sirvan. Un abrazo,

Cartas venezolanas (II): ¿Madrid será como Caracas?

Querido C,

Me preguntas si Madrid será como Caracas y te quiero responder rotundamente: No. España no es Venezuela, y tampoco lo son Bolivia o Argentina. No obstante un gobierno de Podemos iniciaría un proceso constituyente similar al bolivariano. En su discurso no dejan de mencionar que quieren un “nuevo país” y que estamos atravesando “una segunda transición”. Para ello no hablan de reforma constitucional que debería cumplir las mayorías y requisitos de nuestra Constitución sino de poder constituyente, un poder “originario” que por ser anterior a la Carta Magna (la voluntad popular que sostiene la soberanía nacional) estaría por encima de la misma con capacidad de hacer y deshacer cualquier normativa vigente.

¿Qué tipo de país saldría de este proceso? Para empezar deberían lidiar con una de las contradicciones entre “soberanía popular” y “estado plurinacional”. Si existen varias naciones todas ellas son diferentes pueblos y cada una podría iniciar su propio proceso constituyente. El encaje es complicado pero no imposible, de hecho la vía “boliviana” es una de las opciones decretando un estado plurinacional en el que diferentes minorías están hiperprotegidas por el Estado aunque el liderazgo centralizado se mantiene intacto.

Económicamente el camino se parecería más a la argentinización de España, con una vuelta a una moneda propia y soberana que puedan controlar los políticos españoles, es decir, los podemitas. Todos los sueldos públicos (incluso si se crean 3 millones de funcionarios) o pensiones se pueden seguir pagando si uno tiene en propiedad la maquina de imprimir billetes. El problema es que esos billetes se devalúan, el poder adquisitivo de la gente se desploma, hay hiperinflación y no hay quien pague la deuda externa en otra moneda. Eso sí, las cuentas estatales cuadrarían perfectamente y la contabilidad sobre el papel sería ejemplar. Ni siquiera tendrían que subir impuestos porque imprimirían más billetes para pagar los salarios públicos. La deuda externa y la balanza comercial sufrirían y todo lo que no se produce en España sería, sencillamente, inalcanzable hasta para los más pudientes.

Cabe la posibilidad de que opten por mantenerse en el euro y subir impuestos. Dicen que España tiene un problema de ingresos pero no de gastos, así que si aumenta la recaudación todos nuestros problemas desaparecerían. Primero se los subirán a los más ricos, se recaudará igual o menos y volverán a subirlos hasta asfixiar aun más a la clase media que sostiene al Estado. Entre tanto, quien pueda irá sacando el dinero. Los proyectos empresariales dejarán de tener financiación y se dejará de crear empleo, empresarios y profesionales más cualificados abandonarán el país en cuanto tengan la menor oportunidad. Aquí, en la España podemita irán quedando los que no puedan irse, los que hayan tenido menos oportunidades en la vida. El drama del populismo es que surge como esperanza de los más desafortunados pero a su vez se ceba con ellos.

Los hiperliderazgos, además, cogen tics y formas del propio caudillo. Pablo Iglesias tampoco es Hugo Chávez y de ambas personalidades pueden salir regimenes similares pero diferentes así que no tendremos ese punto bananero circense. La cúpula podemita no deja de estar formada por profesores universitarios así que nos podemos ir acostumbrando a recibir lecciones profesoriles y cientifistas desde el gobierno. La emotividad estará a flor de piel al igual que la sexualización del discurso público, entre risas y bajas pasiones todo entra mejor.

También me preguntas por qué estoy tan seguro de que tomaran esta senda y no la de la moderación. Es cierto que el poder y el pragmatismo amansan las ideas más radicales pero nos encontramos ante un grupo de poder reducido y fanatizado. Recuerdo que Carolina Bescansa en sus clases de “Comunicación Política y Campañas Electorales” nos enseñaba el arte de pastorear a los electores, tal vez ellos no sabían lo que les convenían pero la tarea de la comunicación política era que el político se los metiera en el bolsillo para conseguir sus fines. La moderación en las formas y en el discurso es pura táctica porque lo importante es alcanzar el poder y así aplicar sus políticas para hacer realidad su utopía, ese nuevo país.

Un fuerte abrazo,

Cartas venezolanas: Recuerdos de Somosaguas

Querido C,

Tiempo atrás, hará unos diez años, discutimos sobre el chavismo que yo ya veía como una dictadura mientras que otros no lo veías así. Las palabras se las lleva el viento pero ya entonces escribía alertando de las dictaduras legitimadas con apariencia democrática. En aquella época se tomaron las decisiones que han desembocado en la pauperización actual, los venezolanos tomaron un camino que les conducía a la ruina. Sí, los venezolanos, porque muchos de los que se quejan hoy vieron con buenos ojos las promesas chavistas de ayer, e incluso votaron a Chávez. La situación actual es preocupante, se mantiene el circo con Maduro pero ya no queda, literalmente, pan para un pueblo que tiene que hacer colas interminables para conseguir comida y productos de primera necesidad. En medio de este caos solo ganan la nomenklatura chavista y los pillos del mercado de negro, que se abre paso entre las prohibiciones y la necesidad. Mientras tanto, la gran mayoría de venezolanos sufre.

No es que yo sea más listo que otros sino que había podido ver el chavismo en acción en mi propia Facultad. La conexión Caracas-Somosaguas funcionaba con fluidez, profesores y alumnos iban y venían a Venezuela, eran entrevistados, asesoraban o asistían a programas de posgrado allí. A cambio se le otorgó una medalla al mismo Hugo Chávez en nuestra Facultad que recibió escoltado de militares con el aplauso de esa mismas personas y el silencio de la mayoría. Ahora sabemos también que además de sus convicciones populistas, el dinero motivaba a estos profesores que, a través de la fundación CEPS recibieron grandes sumas de dinero. Entre estos “intelectuales” comprometidos destaca Monedero, autor del “chaveznuestro” que llegó a cobrar 425.000 euros por un informe que todavía no ha enseñado. Esa gente es la que unos años después fundó Podemos y ahora, en coalición con los comunistas, pueden convertirse en el segundo partido más votado de España.

No es extraño que los podemitas más listos -y gramscianos- escondan a Monedero, pero su historial corre en paralelo con el de Podemos. Podemos no es el fruto de la indignación política sino el enésimo asalto a la democracia española de un grupo de intelectuales comunistas. Cuando “España iba bien” su discurso no calaba en las masas e intentaron influir en otros grupos de izquierda radical como Izquierda Anticapitalista o la propia Izquierda Unida de la que Monedero e Iglesias fueron asesores. No tuvieron éxito pero sí lo obtuvieron en el ensayo general del 15M, la campaña del “No a la Guerra” en la que destacaron en su organización a pesar de que políticamente fue capitalizada por el PSOE de Zapatero.

Entre tanto, fueron creando asociaciones en la Facultad de Ciencias Políticas de Somosaguas (Contrapoder para el alumnado y La Promotora como red de profesores) como caldo de cultivo que más tarde proveería de cuadros a Podemos. Organizaron desde el escrache a Rosa Díez hasta el recibimiento a Evo Morales en la facultad (“compañero presidente” dijo la hoy concejala Rita Maestre). De hecho, en el segundo boicot a Rosa Díez el que hoy es senador del reino de España, Ramón Espinar (entonces no recordaba su nombre), no dudó en señalarme con la fe del inquisidor ante las turbas. Poco a poco tomaron todos los resortes de poder de la Facultad hasta conquistar el decanato y la hegemonía mientras que muchos profesores optaban por el exilio profesional en otras universidades, la prejubilación o el perfil bajo. Antonio Elorza ha sido de los pocos que alzaron la voz públicamente para alertar de lo que puede suponer la podemización de la política española.

El buenismo zapateril y años de educación estatista (de esto te hablaré en la próxima carta) pusieron la alfombra para que tras una severa crisis económica aprovecharan la frustración de expectativas de la gente. Esto tampoco es de mi cosecha, era lo que nos enseñaba Vestrynge en clase, mantenía el antiguo secretario general de Alianza Popular con Fraga que las revoluciones ya no las haría el partido comunista como vanguardia del proletariado y los parias de la tierra sino que sería obra de los populistas aupados por una sociedad frustrada al ver que sus expectativas de vida no eran malas ni les faltaba pan pero sí que eran peores que las de sus padres. El éxito de Podemos ha sido recoger esta frustración popular para llegar al poder democráticamente como en su día hizo su admirado Hugo Chávez. La indignación de los votantes es comprensible y compartida, como también lo fue la de los venezolanos en su día, y como ellos terminarán defraudados al haber sido utilizados por estos lobos que, como Chávez, se han vestido de corderos para utilizarlos. Muchos de sus votantes -otros no, son convencidos partidarios del comunismo- están siendo sus primeras víctimas aunque todavía no lo sepan.

No es de extrañar que no quieran que se hable de Venezuela e intenten borrar su pasado reciente. Pero los hechos están ahí, al igual que el dinero que recibieron. ¿Se financió Podemos con dinero del régimen chavista? Tal vez no directamente en su contabilidad pero no cabe duda de la relación existente al financiar a sus dirigentes que a su vez financiaron la propaganda mediática que terminó conformando Podemos. Lo reconocieron ellos mismos.

No quiero agotarte más, te preguntarás por qué escribo ahora. Me desanima ver como se repite una historia que ya sufrí en la Facultad pero creo que el relato en perspectiva es preocupante. No quiero callar estas reflexiones antes de que sea demasiado tarde aunque lleve años alertando de cómo la extrema izquierda ha ido conquistando esferas de poder dentro del sistema. Nada me gustaría más que estar equivocado.

Un fuerte abrazo,

La marcha Radetzky

Todos los martes Antonio Salazar invita a sus contertulios de La Gaveta a hacer alguna recomendación para los oyentes. En mi caso hoy he escogido un libro, “La marcha Radetzky“, que me vino a la mente al escuchar a Mariano Rajoy decir “confíen en mí, les irá bien”. En la novela, Joseph Roth relata la historia de una familia eslovena aupada a la aristocracia por el emperador Francisco José que cae en desgracia en paralelo al desmoronamiento del imperio Austro-húngaro mientras, el viejo emperador parece no darse cuenta de lo que acontece a su alrededor. 9788435018913

Pocas similitudes concretas entre la situación de este viejo reino y aquél imperio pero sí la sensación de un sistema caduco -el de los partidos tradicionales- que se desploma ante la incapacidad de los principales interesados en que se mantenga en pie.

En un momento del libro el protagonista termina una conversación con el siguiente pensamiento: “Este mundo ya no era el de antes. Estaba desapareciendo. Era ley que en el momento de desaparecer tuvieran razón los valles frente a las montañas, los jóvenes frente a los viejos, los necios frente a los sabios. El jefe de distrito calló.” De fondo casi se puede escuchar la marcha compuesta por Johan Strauss.

Políticos y huevos de oro

La fábula de la gallina que ponía huevos de oro es casi tan antigua como la política, y aunque pasan los siglos parece que no aprendemos nada. La historia es de sobra conocida y los regímenes políticos se pueden definir según la actitud que mantienen frente a la gallina de los huevos de oro que es el libre mercado. Los políticos más prudentes no atosigan a la gallina y de vez en cuando sustraen un huevo de oro del cesto sin molestar a la ponedora, un pequeño impuesto para financiar el Estado y los más irresponsables limpian el cesto en cada puesto y atosigan a la gallina para que ponga más huevos consiguiendo el efecto contrario. Cuando no quedan huevos de oro en el cesto el político solo tiene dos opciones, esperar a la nueva puesta o… comerse la gallina. Este caso extremo sería el del comunismo en el que se promete riqueza para todos a corto plazo a costa de impedir la riqueza futura.

Como si animales carroñeros fueran, los políticos imponen tasas e impuestos allí donde ven que se está generando riqueza. El sector turístico español es un ejemplo mundial y no es de extrañar que el politicastrerío se interese siempre por semejante gallina de los huevos de oro. Sin excepción, los socialistas de todos los partidos, consideran que los beneficios generados por el turismo son un botín que los empresarios del sector deben repartir con ellos. Solidaridad lo llaman.

Quienes ya empobrecieron en su día a la sociedad balear amenazan de nuevo con imponer otra ecotasa turística. En Canarias, el PSOE se ha descolgado con establecer por ley -ordeno y mando- una plantilla mínima en los hoteles del archipiélago. Siempre por el bien del sector, incluso candidatos a alcaldías como la de San Bartolomé de Tirajana en Gran Canaria proponen crear nuevos impuestos sobre el todo incluido. Son solo algunos ejemplos pero como estos pueden encontrarse cientos en toda España.

No satisfechos con apropiarse del cesto de huevos de las gallinas ajenas, pretenden enseñar a los hosteleros como deben satisfacer a sus clientes en esa soberbia que caracteriza a todo planificador. Semejante maraña reguladora y la amenaza de saqueo constante, dejan escaso margen a la iniciativa empresarial para satisfacer las necesidades de aquellos que libremente escogen sus establecimientos para disfrutar las vacaciones. No llegan al punto de matar a la gallina para comérsela (o expropiar) pero sí se entrometen en negocios que funcionan marcando directrices que de forma homogénea todos deben seguir, impidiendo la diferenciación y la mejora continua de un sector libre y competitivo. Cualquiera diría que la ambición última del político es convertirse en hostelero dictando normas en lugar de arriesgarse a abrir su propia empresa..

No hace falta que elucubremos sobre cómo serían los “hoteles públicos” gestionados por políticos porque ese modelo ya existe en España. Paradores de Turismo es una sociedad anónima de titularidad pública cuyo único accionista es la Dirección General de Patrimonio del Estado presidida por Ángeles Alarcó. Es posible que sus estándares de calidad y servicio sean altísimos pero de lo que no cabe duda de que es una ruina en manos de políticos. Ni reestructuraciones ni ERE’s han impedido que seis de cada diez paradores estén en pérdidas, datos devastadores si se tiene en cuenta la rentabilidad y excelencia mundial que consigue el sector hotelero español a pesar del gobierno.

Recordemos la sabiduría que esconde la fábula atribuida a Esopo y no atosiguemos ni matemos a la gallina de los huevos de oro, mantengamos a los políticos alejados de nuestros cestos.

La selección de los peores

Los nuevos partidos cabalgan desbocados sobre las encuestas electorales rompiendo el bipartidismo de las últimas décadas. Lo que no parecen quebrar es la partitocracia, que resiste en su fondo y forma en las nuevas formaciones que imitan a la vieja política con el objetivo de sustituir a la casta en lugar de terminar con ella.

Todos estos partidos se enfrentan al problema de un crecimiento rápido en zonas en las que hasta ahora no tenían implantación. No es de extrañar que tengan que afrontar la infiltración de grupos organizados en sus filas como le ha ocurrido a Ciudadanos en Getafe o a Podemos en La Rioja. E incluso, a su lenta desintegración como parece que le está ocurriendo a UPyD con casos de transfuguismo hacia el sol que más calienta, que ahora parece ser la candidatura de Albert Rivera.

Frente a la visión idealizada de primarias y asambleas la cruda realidad de la jerarquía burocrática en los partidos se ha ido imponiendo en las nuevas formaciones. De poco sirven votar cuando existe un hiperliderazgo previo en el que no hay alternativas reales (es el caso de Pablo Iglesias, Albert Rivera o Rosa Díez) o un blindaje estatuario que otorga el control de facto a la cúpula en ese momento. Por muy nuevos y reformistas que sean todos estos partidos han acelerado el paso imitando a la casta que tanto critican. No es de extrañar, PP y PSOE huelen a muerto y saben que el momento es ahora o nunca, estén preparados o no, y si no hay candidaturas en todas las autonomías y municipios importantes se hacen de la nada con el primero que pase por allí.

Montar una estructura de partido en un lugar tan amplio y diverso como España es complicado, y es uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan las formaciones emergentes. La experiencia de los políticos profesionales frente a la improvisación de los aspirantes a políticos profesionales. Pero la estructura solo es el envoltorio, el capital humano con el que rellenarla es lo más importante y no es fácil encontrar a gente capacitada y con un curriculum limpio para completar los centenares de puestos que no se pueden dejar en blanco en todas las listas (ayuntamientos, cabildos y consejos insulares, parlamentos autonómicos, Congreso y Senado). Muchos cestos y manzanas ya vendrán podridas o se pudrirán por el camino, tiempo al tiempo.

El personalismo es en todos ellos, incluso, más acentuado que en las formaciones tradicionales. Por el mismo modo en que se crearon y por lo reducido de sus incipientes cúpulas dirigentes los mismos candidatos parecen querer pluriemplearse en diferentes parlamentos. La lista de europarlamentarios podemita ha ido corriendo según iba enviando candidatos a diferentes autonomías españolas y terminará descabezada cuando el mismo líder de la Coleta sea comisionado para ocupar La Moncloa, ¿acaso alguien lo duda? El parlamentario catalán Rivera también dará, previsiblemente, el salto al parlamento nacional. No les queda otra, y es por eso que asambleas o primarias son en estos casos puro decorado.

La selección interna en los partidos políticos es lo contrario a la selección de los mejores, más allá de los métodos concretos -dedazos, primarias, listas abiertas o cerradas- el factor determinante es el objetivo de todo aquel que tiene ambición política: organizar las vidas de sus compatriotas con el dinero ajeno. El político profesional en democracia no es más que un distribuidor de rentas, quienes aspiran a la política solo confrontan formas concretas de planificación pública de acuerdo a la idea de bien común que tengan. La única alternativa real es la que promueve el Partido Libertario, reducir el Estado para devolver la soberanía y la prosperidad a la sociedad. No para planificar las vidas ajenas sino para que cada cual pueda organizar la suya.

A esto hay que añadir el hecho de la crisis percibida como una mala gestión de la res publica ha llevado a mucha gente a preocuparse más por la política e incluso a participar en ella. Se produce así el mismo efecto psicológico que se observa en los aficionados a un deporte que al ver perder a su equipo sobre el campo gritan corrigiendo las decisiones tácticas del entrenador o del presidente del equipo. En ningún momento pretenden una enmienda al sistema (el deporte en sí con sus reglas) sino a la gestión concreta (entrenador, jugadores, fichajes, etc.). Pese al fracaso del sistema estatal este grupo de gente -seguramente bienientencionada- continúa confiando en el sistema y en la aparición de un mesías político que vuelva a inflar la burbuja estatal. Desde luego, no todos proponen lo mismo y existen males menores… y peores. Allá cada cual el día que tenga que meter un sobrecito en la urna.

En todo este juego de tronos y mendicidades hay un caso que me parece ejemplar, casi luminoso. Juan Antonio Horrach, quien hasta hace unos días era número 1 en las listas de UPyD al parlamento balear dimitió por las causas que él mismo narra en este artículo. Muchos discreparán pero no alcanzo a ver mejor ejemplo de inteligencia y hombre preocupado por el bien público del que entiende que debe dar un paso atrás incluso antes de alcanzar la moqueta y el coche oficial. Tal vez era demasiado bueno, la política es un lodazal del que es mejor mantenerse alejado.

El tirano según Platón

“¿No pasa que durante los primeros días y el primer momento sonríe y saluda a todo aquel que encuentra, dice no ser tirano, promete muchas cosas en privado y público, libera de deudas y reparte tierras entre el pueblo y los de su séquito, y trata de pasar por tener modales amables y suaves con todos?”

“Así también cuando el protector del pueblo recibe una masa obediente, empapa sus manos en la sangre de sus conciudadanos; en virtud de injustas acusaciones, que son demasiado frecuentes, lleva a la gente a los tribunales y la asesina, bañando su lengua y su boca impía en la sangre de sus parientes y amigos diezma al Estado, valiéndose del destierro y de las cadenas, y propone la abolición de las deudas y una nueva división de las tierras, ¿no es después de esto forzosamente fatal que semejante individuo perezca a manos de sus adversarios o que se haga tirano y de hombre se convierta en lobo?”

Libro VIII de La República

Monedero le debe 212.500 euros

¿Creéis que Monedero pagará lo que le debe a este buen señor?

Essais

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J’ai toujours eu le plus grand mal à maquiller la vérité.

Les Faux-Monnayeurs. André Gide

A  principios de noviembre de 2013 intercambié tweets con Juan Carlos Monedero, el ex número dos –parece que lo han degradado en las últimas horas, creo que ahora mismo es el número cinco– de Podemos, esa versión castiza del chavismo.

La librería Ramón Llull de España promocionaba en su cuenta la presentación de un libro de este Platón en Siracusa ibérico (Curso urgente de política para gente decente, sé que el título parece una burla cínica pero no lo es) y yo les respondí diciendo que era un pendejo, que había asesorado a un sátrapa –ese al que sus acólitos llaman hoy Comandante Supremo– cobrando muy buen dinero robado a los venezolanos por ello y además que sus libros servirían mejor como papel higiénico.

Lo cierto es que el mismo Monedero contestó a…

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Ya han ganado

Nuestro siglo XXI comenzó a construirse sobre los escombros de las Torres Gemelas tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. No era el primero pero sí marcó un punto de inflexión y empezó a escucharse aquello de “Guerra contra el Terror”. Tampoco fue el último, ha habido atentados de diferentes franquicias yihadistas en Moscú, Madrid, Amsterdam, Londres, Bruselas o París… Por nombrar solo algunas de las más importantes capitales del mundo sin por ello menospreciar a todas las víctimas que en ciudades grandes o pequeños poblados de Oriente u Occidente en mediáticas explosiones o en silenciosas decapitaciones han pagado con sangre el precio de su libertad. No nos encontramos ante un fenómeno nuevo sino ante ataques recurrentes que no son organizados por la misma persona o grupo pero si comparten el objetivo común de destruir las sociedades abiertas e imponer un régimen islámico radical. Comparten también los medios: el asesinato indiscriminado de inocentes. La amenaza es real y todos somos su objetivo.

Recuerdo que Richard Perle, uno de los asesores de George W. Bush, en una conferencia a la que pude asistir en el año 2003, respondió a la pregunta “¿por qué Irak?” diciendo que “alguno tenía que ser el primero”. Los neocon tenían una idea clara y un plan para derrotar al enemigo terrorista que consistía en llevar la guerra contra el Terror a sus últimas consecuencias transformando las dictaduras islamistas en democracias que dejaran de sembrar el odio entre sus ciudadanos para atajar el terrorismo en su origen. Acertado o equivocado este plan nunca se llevó a cabo más allá de sus primeros capítulos y fue sustituido por una retirada paulatina y el apaciguamiento. Esta visión estatista del conflicto está siendo superada por los hechos y la hegemonía estadounidense como gendarme global se encuentra en decadencia, desgastada por la incapacidad y la inacción.

Los últimos ataques terroristas en París no serán, desgraciadamente, los últimos. Las mismas preguntas y falta de resolución que aparecieron en el lejano 2001 reaparecen casi catorce años después. Los políticos convocan cumbres y la gente se concentra en las calles encendiendo velas para recordar a los muertos mientras que los terroristas continuarán matando y nada de esto les conmoverá. No todos “somos Charile Hebdo” porque muchos de los que ahora se solidarizan con el semanario pidieron en su momento que se censurase, tal y como exigían sus asesinos. El asesinato de Theo Van Gogh tampoco tuvo consecuencias y la única solución que parece confortar a todo el mundo es pagar rescates e intercambiar prisioneros con la vana esperanza de que los terroristas dejen de matar o, al menos, maten a otros.

Los yihadistas tienen la determinación de imponer su utopía religiosa por las buenas o por las malas mientras que nosotros tan solo tenemos la determinación de continuar nuestras vidas evitando cualquier tipo de sacrificio. Ya han ganado.

 

 

 

Vivir sin riesgos

Vivimos en una sociedad que cree que podemos vivir sin asumir riesgos, que el ser humano es capaz de controlarlo y preveerlo todo. La gente busca seguridad y el Estado refuerza la idea de que bajo su protección un mundo nuevo y perfecto sería posible. Nada más alejado de la realidad, la falsa idea de seguridad que depositamos en el progreso humano y en su iglesia (el Estado) choca frontalmente con la naturaleza humana.

En cierto modo, muchos se creen todopoderosos, hijos del hombre nuevo de Nietzsche sin necesidad de arrodillarse ante nada ni nadie, y que su voluntad puede transformar la realidad. La naturaleza humana no es ilimitada, estamos sometidos a la leyes de la naturaleza (y para los creyentes al plan divino), pensar que podemos escapar de ellas resulta infantil. De ahí se deriva en muchos casos el tabú sobre la muerte, o las enfermedades que la sociedad actual trata de esconder e incluso eliminar mediante el aborto eugenésico asumiendo que alguien que no está 100% sano no merece vivir.

No somos perfectos ni lo seremos, se pueden minimizar los riesgos y tomar precauciones pero siempre se producirán accidentes. Los políticos no tienen la culpa de los accidentes. Evitar el contagio de enfermedades o las consecuencias de orinar sobre una farola exceden en mucho la capacidad mágica que los estatólatras conceden a los burócratas. Aunque algunos se empeñen en hacer del Ébola el nuevo Prestige para criticar al gobierno lo cierto es que, a pesar de que se siguieran los protocolos de seguridad, cualquier cosa pudo terminar por contagiar el virus a la auxiliar. No debería extrañarnos, desgraciadamente es un riesgo al que los profesionales sanitarios están sometidos pese a todas las precauciones que toman. A lo largo de su carrera se ven expuestos a enfermedades sin cura y en alguna ocasión pueden contagiarse. Y no es necesario traer el Ébola a España, se puede pensar también en otros virus cono el de la Hepatitis.

En este sentido llama la atención que quienes defienden la solidaridad con el dinero ajeno y la ausencia de fronteras migratorias sean tan mezquinos como para negar un tratamiento que podría salvar la vida a un enfermo o darle la oportunidad de una buena muerte. ¿Qué se debería hacer entonces con los portadores del VIH? Tal vez estas mentes pensantes propondrían campos de concentración para asegurar su propio bienestar… A pesar de que algunas dolencias no tienen todavía cura el capitalismo avanza y es capaz de mejorar la calidad de vida de los enfermos con distintos fármacos y tratamientos sin excluirlos de la sociedad.

Vivir sin riesgos no sería vivir, tendríamos que permanecer aislados en una burbuja y aún así algo o alguien podría pincharla. Y aún suponiendo que consiguiéramos un entorno de aislamiento perfecto, ¿qué tipo de vida sería esa? Asumir nuestras limitaciones y responsabilidades es la única forma de progresar día a día. No tengamos miedo a la vida.