Habemus ObamaCare

Mientras que en España nuestros diputados debaten empezar a “trabajar” los meses de enero y julio, la Cámara de Representantes de EE.UU. ha aprobado este domingo, pasadas las 9 de la noche, la reforma sanitaria impulsada por Obama.

Con todos los republicanos en contra y parte de los demócratas, la reforma se ha abierto camino con un margen de 7 votos. Un dato esclarecedor que recuerda al talante de Rodríguez Zapatero, grandes palabras a favor del consenso que el paso del tiempo confirman como mero y burdo electoralismo superado por la praxis política. Algo, que hasta en el New York Times le recuerdan a San Obama.

Cuando todavía no se habían contado los votos, todos los titulares ya le comparaban con los grandes, con  Lyndon Johnson y Franklin Roosvelt. El Obamacare ya tiene un un lugar en la Historia y como el New Deal o la Gran Sociedad de sus predecesores supone una distorsión mayor de un mercado que debería ser libre, augura una mayor intervención pública, mayor gasto, aumento de impuestos y menor competencia y calidad en los servicios privados. Por algo en su corta experiencia como senador obtuvo el registro de voto más izquierdista.

Salvada la votación que ni los más convencidos daban por asegurada, los demócratas estallaron en gritos de “yes, we can!” mientras que Nancy Pelosi no dudó en desenterrar a Ted Kennedy para la ocasión. Lástima que Nancy no llevara el pico y la pala hasta Chappaquiddick, la memoria de Mary Jo lo agradecería.

Obama se ha salido con la suya pero a nadie se le escapa que esta reforma puede pasarle factura. Ni el cesarismo ni el despotismo con el que se ha aprobado son del gusto americano. Entre la población que tendrá que costear esta reforma empieza a extenderse un sentimiento de que la victoria de Obama será su perdición. En palabras de Jon Kraushar:

With his health care holy war, President Obama is sending America at least 10 messages since taking office:

1. I win; you lose.
2. My will; not the will of the people.
3. Government of Obama, by Obama, for Obama; not government of the people, by the people, for the people.
4. Corrupt House rules and autocracy; not play by the rules and democracy.
5. “I’ll tread on you” now steps on “Don’t tread on me.”
6. “I, the president”; not “We, the People.”
7. “All men are created equal” but I am more equal than others.
8. “The dissent of the president” overrules “the consent of the governed.”
9. “Give me tyranny and give me debt” replaces “Give me liberty or give me death.”
10. “That government is best which governs most” supersedes “That government is best which governs least.”

La voracidad del Estado es insaciable y hay quienes están empeñados en alimentar al Leviatán con la libertad ajena.

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