De la teoría a la práctica, España como Venezuela

No hay espontaneidad en los rectos principios ideológicos que sostienen #democraciarealya ni en la puesta en práctica. Desde los manifiestos hasta la escenografía pasando por los caudillos del movimiento son el fruto del trabajo de una vanguardia con conciencia de clase, el trabajo teórico de una minoría laboriosa que ha dedicado años a pensar lo que hoy los indignados útiles ponen en práctica.

Los restos del marxismo que se hicieron añicos con la caída del muro de Berlín se han reconstruido con paciencia y esmero en centros de pensamiento como la Facultad de Ciencias Políticas de Somosaguas. Mientras los contribuyentes miraban hacia otro lado, sus impuestos han financiado un experimento socio-político que ha vivido gracias a la conexión venezolana, con intercambio de dinero, ideas y alumnos.  Entre ambas orillas del Atlántico se ha formado una élite minoritaria que ahora se proclama mayoritaria.

Las decisiones se toman en Asamblea a imagen de la democracia ilimitada roussoniana que se inspira en la arcadia griega de la que surge una voluntad general a la que todos, asamblearios y toda la población, debe acatar como verdad revelada. Los movimientos sociales no son el fruto de una masa informe sin objetivos, hay una pequeña vanguardia que lidera y modela el movimiento de acuerdo a unos fines bien definidos.

Ya Jorge Verstrynge en sus clases auguraba una revolución fruto de la tensión dialéctica no de los desheredados de la tierra sino de aquellos cuyas expectativas de vida y comodidades ha disminuido comparativamente, son los indignados que exigen un trabajo de por vida y ayudas ante cualquier imprevisto para mantener su tren de vida ajeno a los vaivenes de la vida.

La ocupación y uso político de los espacios públicos también ha sido tratada profusamente por la geografía política en el marco del Sistema-Mundo con pensadores como Wallerstein. Los manuales filosóficos que justifican lo que estamos viviendo ya estaban escritos y se han enseñado durante las últimas décadas, solo se necesitaba la espita de un panfleto que aireara y puliera las aristas del mensaje para que fuera comestible por los “tontos útiles” y sin producir rechazo en un primer momento por el resto de la sociedad.

Esto ya lo he visto, me suena. Se han limitado a levantar un campamento a imagen y semejanza de lo que hacían todos los jueves el hall de la Facultad de Ciencias Políticas. En el corazón mismo de España, en el kilómetro cero con todas los objetivos apuntando a su mayor enemigo a batir, la derecha que no se resigna a plegarse sin más al socialismo estatista representado por Esperanza Aguirre.

La máquina propagandística se ha puesto en marcha, es imparable, y los peores augurios se van confirmando. Los periodistas también formados en facultades que beben del mismo marco teórico han dado por válida la versión de los acampados. Como siempre lo trascendente en este caso no es la verdad en sí misma sino lo que se cuenta sobre ella, construyendo la realidad dialécticamente al margen de los hechos que realmente ocurren por eso, no había sonido en el streaming de las asambleas. Ka historia se escribirá luego según convenga.

Las turbas han ocupado las calles de la misma forma que ocupan edificios y los políticos planificadores como Gallardón les han puesto a favor el territorio, grandes esplanadas duras -diáfanas dirían ellos- sin ningún obstáculo que les haga tropezar en el camino hacia sus objetivos.

Como hicieron los bolcheviques que siendo minoritarios se autoproclamaron como la mayoría de la misma forma que hoy unos pocos se aferran a una demanda difusa para convertirse en la voz de la conciencia de todo el pueblo. Una voz que niega la legitimidad de las urnas y por tanto no se mide en batalla electoral para medir su fuerza e influencia real en el conjunto de la sociedad. La voz incontestable del pueblo sin contar con el pueblo, ¿les suena? No, esto no es democracia, esto es socialismo con las ideas y formas de siempre expresadas en las redes sociales.

Lo que sí hay es mucho y analfabeto 2.o y en 3D entregado a la causa porque se siente protagonista de una revolución. Pongan a buen recaudo sus carteras y preparen el petate, si esto sigue adelante España terminará como Venezuela y la mejor opción será recoger los bártulos y buscar un lugar mejor en el que poder vivir en libertad.

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3 pensamientos en “De la teoría a la práctica, España como Venezuela

  1. Pingback: Cinco diferencias entre las revueltas árabes y la #SpanishRevolution | elentir.info

  2. No hay ninguna cúpula detrás de Democracia real ya, simplemente es la imagen del hartazgo de una sociedad que ha despertado al engaño de un sistema organizado para beneficio de banqueros y sus esbirros, los partidos políticos mayoritarios. Somos la gente normal y corriente, personas normales como un estudiante que lleva rastas por que le da la gana como el de la foto, un abuelo que quiere lo mejor para sus nietos o un pequeño empresario desengañado, ni más ni menos que eso.

  3. Pingback: Hugo Chávez con coleta | miquel rosselló arrom

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