No era esto

Mientras la okupación de la Puerta del Sol se mantiene, poco a poco los compañeros de viaje que ejercieron de tontos útiles y legitimaron el incumplimiento de la ley empiezan a despertar del sueño. Donde antes veían un hecho histórico ahora solo queda la mugre y las críticas a la partitocracia han dejado paso al programa radical del comunismo.

Ahora se caen del guindo y descubren que “no era esto” aunque siempre lo fue pero no lo supieron ver a tiempo. En cualquier caso, bienvenidos a la cordura. Solo cabe esperar que los indignados con los indignados no se hayan dado cuenta demasiado tarde y su sueño termine siendo nuestra pesadilla. Los experimentos bolivarianos no pueden ni deben ser bien recibidos por una sociedad abierta y pasado el idilio entre la sociedad y sus descartes solo cabe esperar a que el ministerio del Interior resuelva este aquelarre ilegal en el mismísimo kilómetro cero que hasta ahora ha permitido.

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Un pensamiento en “No era esto

  1. Pues fíjate lo que son las cosas, Miquel, que al final ha salido un simbolismo urbano-político perfecto. Los pollos estos BLOQUEANDO la VÍA PÚBLICA. Que es la perfecta expresión urbana de la Democracia Liberal. Es una vía porque todo el mundo debe poder TRANSITAR LIBREMENTE por ella. Se entra y se sale. Nunca se ocupa permanentemente. Pero a la vez es de todos en conjunto (PÚBLICA), tanto si uno pasa todos los días por allí como si no la ha pisado en 50 años de vida y un buen día camina por allá. En suma, democracia y libertad al mismo tiempo.

    ¿Qué es justamente lo contrario? Lo que hacen estos. Un grupito se apropia de una vía pública por el simple hecho de que ahora mismo están ahí. Y establecen sus propias reglas de comités y subcomités al estilo soviético arrogándose la representación de “la soziedá”.

    Es que son muy burros. Si tuvieran un poco de cultura sabrían que las “plazas mayores” (por ejemplo, la de Madrid mismo) son los antiguos foros romanos y las ágoras griegas. Espacios grandes donde los vecinos, sin bloquear el paso, discuten civilizadamente un rato (por ejemplo, una hora al día, o a la semana, etc.), transmiten sus decisiones a sus representantes políticos (como hacen hoy en día los anglosajones), y después se van a sus queaceres diarios. Así, sí. Esa es la auténtica tradición democrática occidental. La que funciona de verdad. Pues no, en vez de eso, un mejunje de culturilla audiovisual infantiloide y neo-narxismo de baratillo con tiendas de campaña. “Spanish revolution”, dicen. Manda huevos con los niñatos.

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