Reflexión final sobre el matrimonio

A riesgo de aburrir a los lectores me veo en la obligación de responder al último post de Elentir que en lugar de debatir se ha dedicado a manipular mis razonamientos poniendo argumentos en mi boca que no he utilizado, una técnica que la progresía domina con maestría.

Elentir no se ha molestado en esconder sus falacias sino que las aireado desde el mismo título de su post. Si yo decía que “Zapatero, sin quererlo, propició una victoria conservadora”, Elentir titulaba con “10 razones para concluir que ZP no quería una victoria conservadora”. Mal empieza si para llevarme la contraria tiene que darme la razón.

Al mismo tiempo que defiende que “la propia naturaleza sexuada del ser humano” es la base del matrimonio, no solo no admite la contradicción de los matrimonios (heterosexuales) que no tienen hijos y no podrían ser considerados “naturales” sino que me lo atribuye a mí con una pregunta retórica enrevesada y en negrita: “¿Pretende Miquel amenazar con imponer el divorcio a los matrimonios sin hijos como defensa del matrimonio gay, acaso?”. Yo no tengo la culpa de que los argumentos del video traducido por Hazte Oír sean inconsistentes. Tal vez tiene que ver con el origen del spot, una organización americana que tiende a la manipulación.

Se enroca en el argumento  del origen de la palabra española matrimonio sin caer en la cuenta de que, por la misma razón, las mujeres no podrían tener patrimonio. Pero es que además, y lo más grave, es que hace de este debate algo local pues en otros idiomas la palabra para designar esta institución universal tiene otro origen etimológico (por ejemplo en inglés, donde marriage proviene de marītāre o el nahúi hebreo cuya raíz nashá es “coger, cargar”). Nos recuerda Elentir que “cada palabra tiene un significado” olvidando que el significado va cambiando y se lo dan los hablantes;  no Hazte Oír o el propio Elentir. Incluso hay palabras con varios significados o palabras diferentes que significan lo mismo.

Vuelve con el tema de las adopciones como si las parejas homosexuales robasen niños en lugar de afrontarlo desde el problema que supone que un niño se quede sin padres. A partir de ahí, cualquier solución es “un experimiento social” porque sus padres naturales ya no están en la ecuación. E insisto, el cuidado y la educación del niño sin padres no depende de si lo padres adoptivos son una pareja heterosexual, homosexual o gente soltera. Las condiciones de un hogar son otras y en esos tres casos se pueden dar las condiciones necesarias.

Además, confunde el matrimonio civil con el canónico cuando yo no cuestiono aquí los sacramentos de la Iglesia Católica. Aún así son muchas las iglesias cristianas las que celebran matrimonios entre personas del mismo sexo. En el judaísmo, dos de las tres corrientes mayoritarias (reformistas y conservadurismo) también bendicen estos matrimonios e incluso la visión de la ortodoxia está cambiando. Y antes de que Elentir se rasgue las vestiduras y  pregunte si “¿pretende Miquel amenazar a los obispos para que santifiquen matrimonios homosexuales, acaso?” ya adelanto que tan solo pongo ejemplos de lo que ocurre en otras religiones.

Y es que Elentir no da réplica a mis argumentos sino que intenta ahuyentar sus fantasmas. Mi perspectiva del matrimonio no es la misma que la de los zerolos y pajines por lo que se hace trampas al solitario rebatiendo argumentos que yo no he dado. Un debate serio necesita la buena disposición de las partes implicadas y  no se la veo a Elentir.

Agradezco todos los comentarios que he recibido de gente con ideas y creencias tan dispares tras escribir mi aproximación sobre el matrimonio. Una cuestión tan sensible que afecta a los fundamentos de la convivencia no debería tratarse desde el fanatismo o el histrionismo.

Ponerse en el lugar del otro para intentar comprender la diferencia es la condición necesaria de la tolerancia y el respeto. Como todo esto empezó con un spot parece justo que termine con otro. Dentro vídeo:

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4 pensamientos en “Reflexión final sobre el matrimonio

  1. “Mi perspectiva del matrimonio no es la misma que la de los zerolos y pajines”. Pues bien que te afanas en defenderla…

    En fin, Miquel, mis argumentos y los tuyos están ahí. Eres tú el que ha eludido sistemáticamente referirte a los recortes de libertades que está implicando la legalización del “matrimonio gay”. Eres tú el que rehuye aquellos argumentos que dejan en evidencia que con las mismas falacias con las que sostienes el “matrimonio gay”, se puede defender el matrimonio incestuoso, el matrimonio infantil, la poligamia o la poliandria.

    No pienso repetir una vez más unos argumentos que te niegas a contestar. No me gusta debatir con una pared, y menos cuando la pared me acusa a mí de “manipular” después de haberme equiparado con los esclavistas e incluso con los iraníes que ahorcan homosexuales por rechazar yo la falsificación del matrimonio. Estás tú como para hablar de manipulaciones.

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