Hugo Chávez con coleta

En la primera entrada de esta bitácora -que también fue la última de Polítia- escribí sobre la Facultad de Ciencias Políticas de Somosaguas, la decadencia universitaria y lo que allí se fraguaba. En los medios de comunicación hoy puede leerse a muchos podemólogos sobrevenidos pero el gérmen bolivariano se venía incubando mucho tiempo antes de estas elecciones al parlamento europeo.

Podría escribir que “yo ya lo dije” pero debo empezar reconociendo que me ha sorprendido el éxito del clan de Somosaguas más allá de los muros de la Facultad. Sí alerté de lo que se escondía tras el 15M, de quiénes lo manejaban y para qué, aquellos ideólogos han puesto una pica en Flandes y ya tienen a Pablo Iglesias sentado en un euroescaño, con sus eurosubvenciones y euroaltavoces. La incógnita ahora es cómo gestionarán este éxito y si su movimiento tendrá fuelle para más recorrido.

Cuando yo estudiaba en Somosaguas, Pablo Iglesias era profesor de una asignatura de libre configuración sobre Cine y Política que nunca cursé así que no puedo hablar de lo que hacía en sus clases pero sí de lo que hacía fuera de ellas. La asociación Contrapoder, la Promotora de profesores y la Fundación CEPS son las tres plataformas a través de las cuales llevaban a cabo sus acciones. Contrapoder como asociación universitaria, la Promotora como colectivo de profesores y la fundación CEPS dedicada  a los proyectos de “cooperación” universitaria.

Y tras todas ellas siempre estaban los mismos: Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero e Iñigo Errejón. Como una sombra siempre estaban allí, acompañando –o llorando– a Hugo Chávez o a Evo Morales, en las diferentes performances o boicots. Desde entonces todo lo que han hecho obedece a un plan diseñado para ir consiguiendo repercusión y llegar más allá del público extremista que les seguía en la Facultad. Y parece que lo han conseguido.

Errejón e Iglesias promovieron la visita de Evo Morales a la Facultad

Errejón e Iglesias durante la visita del camarada Evo Morales. 

Los tres son listos como el hambre pero no destacan en las mismas facetas, ni Monedero ni los hermanos Errejón (tan jóvenes y ya son dinastía, cuando Íñigo está “cooperando” en Venezuela le sustituye su hermano Guillermo al que aquí se le puede ver en uno de los escraches organizados por Contrapoder) pueden ser la cara amable de los indignados. Monedero es un teórico, el intelectual por excelencia, y los hermanos Errejón tienen alma de comisario político.

Morales6

Errejon, puño en alto

Pablo Iglesias es la cara, y el logo, del movimiento.La construcción del candidato ha sido fácil -si se hubiese llamado Julio en lugar de Pablo no lo habría sido tanto- y dominan el lenguaje de los medios de comunicación de masas, ya sea la televisión o las redes sociales, para hacer llegar su mensaje a toda esa gente de expectativas frustradas e indignados con el orden actual. La campaña electoral ha estado bien financiada -¿de dónde salieron todos esos carteles que competían con los del PP o PSOE?- y a partir de ahora tendrán más dinero. Han pescado en río revuelto ofreciendo soluciones populistas a quienes estaban esperando que alguien les prometiera un futuro en el que tendrían más oportunidades.

Este marxismo revisitado a través de las teorías de Wallerstein que pretende reconducir la frustración de la gente ante la rebaja de sus expectativas durante la crisis no se limita a trasladar la revolución bolivariana a España sino a adaptarla. El clan de Somosaguas es muy crítico con la casta política española pero se derrite con la casta política chavista o castrista, han aprovechado a fondo sus viajes de “cooperación” a las universidades hispanoamericanas. Son sus referentes y aunque los comienzos de cada uno sean distintos el resultado de sus políticas comunistas sería parecido.

El asalto de los populistas al sistema es hoy posible debido a la frustración generalizada pero también por el modo en que se percibe la corrupción, ya no es cosa de un político o partido en concreto; la corrupción como algo institucional que afecta hasta a la familia del Rey. Cuando la corrupción invade el tuétano de las instituciones (en otros países se ve en los sobornos policiales o a los jueces) el terreno queda abonado para el primer populista que sea capaz de conectar con la gente. El clan de Somosaguas ha sido el que mejor ha sabido aprovechar y canalizar este descontento.

No sabemos si este Pablo Iglesias del siglo XXI será nuestro Hugo Chávez con coleta pero por si acaso no debemos olvidar cómo se presentaba el golpista venezolano antes de llegar al poder y lo que hizo en el poder hasta el día de su muerte:

La historia no se repite aunque no sería la primera vez que una minoría intelectual, social y parlamentaria consigue hacerse con el poder, así procedió el partido nacional-socialista de Hítler o el bolchevique de Lenín para poner en práctica sus propuestas totalitarias. Y sí, Pablo Iglesias es comunista:

A veces los pueblos enloquecen, cualquier cosa puede ocurrir.

 

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3 pensamientos en “Hugo Chávez con coleta

  1. No puedo dejar de obervar que ese senyor ha llegado a algo gracias a una catedra de una disciplina cuyo valor de vistas a encontra trabajo es nulo y cuyo interés cientifico es cercano de cero. Esa catedra le ha proporcionado un publico, una masa activista y un medio de vida a costa del contribuyente. Seria hora de meter la tijera y de pedir responsabilidades (penales incluso, porque esto apesta a prevaricacion) en el sistema universitario a proposito de tales disciplinas inutiles, inutiles excepto a fines de agit-prop.

  2. Pingback: Anónimo

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