Hijos de los homosexuales

Quienes se oponen al matrimonio homosexual suelen estar en contra también de la adopción de menores por parejas homoparentales con argumentos cargados de prejuicios y premisas erróneas. Si ya intenté explicar en esta página por qué el matrimonio homosexual es una victoria conservadora hoy intentaré exponer los argumentos a favor de la adopción homoparental y los vientres de alquiler.

La afirmación “todo niño tiene derecho a un padre y una madre” es falsa. Los niños no tienen un padre y una madre por derecho sino como requerimiento del proceso biológico reproductivo humano. Más acertado sería aseverar que todo recién nacido es, necesariamente, hijo de un hombre y una mujer independientemente si la reproducción es natural o asistida por la técnica (para que esta premisa sea valida debemos excluir una posible aunque improbable partenogénesis natural o futuros descubrimientos que permitan la reproducción asistida sin un óvulo fecundado por un espermatozoide).

Desgraciadamente, un menor de edad puede quedarse sin su padre, madre o ambos por causas naturales (fallecimientos, etc.) o sociales (abandonos, renuncias, encarcelamientos, separaciones, etc.). Estas situaciones son tan antiguas como la misma sociedad y para paliarlas existen los orfanatos y las adopciones.

Tanto en el caso de las técnicas de reproducción asistida como en las adopciones la paternidad biológica puede diferir de la paternidad legal. Padres y madres prestados que abren su familia a los niños que no las tienen en un acto de amor admirable reflejado en estas bellas palabras de Benedicto XVI: “San José manifiesta de manera sorprendente, que es padre sin haber ejercitado una paternidad carnal. No es el padre biológico de Jesús, del cual solo Dios es Padre, y sin embargo ejercita una paternidad plena y entera. Ser padre es por encima de todo ser servidor de la vida y del crecimiento”.

Es el momento de introducir en la ecuación a las parejas homoparentales que se ofrecen para adoptar a los menores que lo necesitan. Desde el momento en que dos homosexuales pueden casarse en España pueden acceder a la adopción en igualdad de condiciones que los matrimonios heterosexuales y ello implica superar los requisitos de edad y psicosociales que las administraciones competentes exigen. Esto implica un estudio particular de cada pareja en la que se tienen en cuenta desde los horarios laborales, los ingresos familiares y patrimoniales hasta la estabilidad emocional. Esto es interesante a tener en cuenta porque las personas que adoptan tienen que superar un filtro que las personas que tienen sus hijos de forma natural. Proteger a los niños de todo tipo de abusos (recordemos que el 85% de los abusos sexuales a menores se dan en el ámbito familiar, la mayoría con padres heterosexuales obviamente) y ofrecerles el mejor hogar posible en la medida de lo posible debe ser el único parámetro a tener en cuenta.

Quienes dicen defender a los niños siempre aseguran que es necesario que tengan un referente masculino y otro femenino, pero la realidad es que en España desde hace tiempo cualquier persona podía adoptar a título individual sin necesidad de convivir en pareja. ¿A que nunca han visto que alguien se manifieste contra la adopción por parte de personas solas? ¿Dónde queda el referente paterno cuando el adoptante es una mujer en solitario? Hasta la legalización del matrimonio gay los homosexuales que querían adoptar se acogían a este supuesto mientras que ahora la misma estabilidad y seguridad legal que ampara al matrimonio protege al menor adoptado.

Actualmente la adopción de menores de 3 años en España se encuentra paralizada. El aborto utilizado como método anticonceptivo, la educación sexual, el alto nivel de vida alcanzado en los últimos años y la burocracia del proceso (desde que el niño es susceptible de ser adoptado hasta que se determina que puede serlo pueden pasar años) han reducido el número de niños en adopción.

Hay quienes aun no pudiendo alumbrar a sus hijos recurren la técnica para tenerlos. Desde que en 1978 nació Louise Brown, la primera “niña probeta”, han sido muchas las familias que se han reproducido con ayuda de estas técnicas. Un paso más allá es la gestación subrogada en el que una gestante alquila o presta su vientre a unos padres intencionales. Esta es la única opción que tienen las parejas homoparentales para tener hijos con su carga genética. En España este tipo de técnica reproductiva no es legal y cada vez hay más familias que no pueden inscribir a sus hijos nacidos fuera de nuestras fronteras en el Registro Civil por lo que promueven su modificación para que dejen de estar en un limbo legal (aquí podéis firmar la petición). Se trata de una exigencia justa pero insuficiente, la gestación subrogada debería permitirse amparada en la libertad, tanto de la gestan subrogada como la de los padres intencionales. Soy incapaz de escribir una mejor defensa de los vientres de alquiler de la que puso negro sobre blanco Juan Ramón Rallo así que os recomiendo su lectura.

En este 28 de junio tengo un sueño, que España sea un país más libre en el que todos podamos ser “servidores de la vida y del crecimiento” sin impedimentos burocráticos.

 

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Un pensamiento en “Hijos de los homosexuales

  1. Pingback: Archipiélago de prejuicios sobre las familias | miquel rosselló arrom

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