Carlos López Díez ha respondido en su blogmi anterior escrito sobre los hijos de los homosexuales con un archipiélago de falacias sobre las familias. Es complicado argumentar contra los prejuicios pero el silencio tan solo puedo reafirmarlos. Para ir al grano resaltaré las afirmaciones de Carlos López y a continuación mis réplicas:

– “En el debate sobre los llamados “otros modelos de familia”…”

No hay debate, existen “otros modelos de familia” desde que una sola persona puede adoptar, tener hijos por reproducción asistida, los padres fallecer, divorciarse, etc. El “debate” que pretende Carlos López es sobre la moralidad de estos casos como se desprende de todas sus premisas.

–  “Cuando se habla de abuso infantil dentro del ámbito familiar, no está claro qué se entiende por familia…”

Otro intento de poner en duda hasta lo que cualquiera entiende. Con un ejemplo lo verá más claro: La cena de Nochebuena se produce en el ámbito familiar, el panadero al que le compra el pan todas las mañanas suele ser un conocido.

– “¿Valen como “familia” todo tipo de arreglos en los que la madre o el padre conviven con distintas parejas de uno de los progenitores de los hijos, a lo largo del tiempo?”

Imagino que la viuda que rehace su vida no puede volver a casarse según Carlos López y mucho menos “vivir en pecado”. Que me disculpe si dejo ese tipo de decisiones sobre la propia vida al ámbito privado sin imponer mi moral a los demás.

– “Sospecho que es así, con lo cual ese dato no me sirve para evaluar la idoneidad de la familia natural, porque no distingue entre esta y otras fórmulas de convivencia.”

Afirmar que existe una familia “natural” puede inducir al error asumiendo que existe una familia “anti natural”, no deseada ni deseable. De nuevo el juicio moral. Dentro de la estrecha definición de “familia natural” se quedarían fuera desde las viudas con hijos hasta las personas que adoptan pasando por las parejas que recurren a las técnicas de reproducción asistida. ¿Las parejas que tienen hijos pero no se casan son “familia natural” u otra cosa?

– “…dado que todavía hoy la mayoría de niños vive en hogares con sus padres biológicos, tampoco debería sorprendernos que la mayoría de abusos se dieran en hogares de este tipo.”

Tras poner en duda que las “familias” son familias calma a los lectores asumiendo que, efectivamente, la realidad que la mayoría menores que sufren maltrato se da en el ámbito familiar tal y como indican todos los estudios que hay sobre el tema.

– “El dato realmente interesante sería comparar el porcentaje de abusos que se dan dentro de la familia natural, con el que se observa en otro tipo de hogares, donde los niños tienen que convivir a menudo con ligues heterosexuales u homosexuales de su madre o de su padre.”

Y para reafirmar sus prejuicios presenta un escrito del Foro de la Familia en el que no se menciona una sola vez a los homosexuales. No creo que se deba culpar a los homosexuales de los divorcios y ligues entre heterosexuales. Si cabe destacar antes muchos homosexuales se casaban con heterosexuales por presiones (familiares, sociales o de los inquisidores de hoy de y de siempre) ya no tienen que vivir reprimidos y pueden desarrollar sus afecciones y familias sin que su vida corra peligro y amparados en la ley. Desgraciadamente no es así en todo el mundo lo sería si de estos inquisidores dependiera.

– “Naturalmente, estamos hablando de estadísticas. Quien conviva con los hijos de una relación anterior de su actual pareja haría mal en sentirse ofendido porque saquemos a relucir estos datos. La estadística no predetermina el comportamiento individual, y nadie pretende “criminalizar” a ninguna persona…”

Salvo a los homosexuales, a las divorciadas, a los que tienen amantes, a las prostitutas y otra gente de mal vivir… “naturalmente”. La tolerancia no se basa en respetar a los iguales sino en tolerar y convivir con el diferente. Esa es una de las fuerzas del liberalismo y de las sociedades abiertas en contraposición a las sociedades cerradas totalitarias (socialistas, teocráticas, etc.).

-“Lo que aquí criticamos es ese pensamiento buenista de que todo vale igual, que no importa lo más mínimo el tipo de hogar en el que crezcan los niños, “mientras haya amor”. El problema estriba precisamente en lo que entendemos por amor. Si se trata de un mero sentimiento subjetivo, o de una forma de relación basada en la entrega al otro, más allá de estados de ánimo pasajeros.”

El amor, como la felicidad, no se puede medir ni comparar. De hecho dudo que haya palabras capaces de definirlo y no seré yo el que evalúe el “amor” de cada hogar en el que crece un niño. Hay padres que aman a sus hijos y otros que los desprecian mientras es una persona ajena al núcleo familiar quien termina siendo considerado como un padre. Las variaciones son tantas como familias; cada situación es única y nuestra excepcionalidad es la fuente de la riqueza de humanidad.

– “…ya sabemos que siempre se han dado casos de niños a los que les ha faltado el padre, la madre o ambos, y que sin embargo han salido adelante y han podido ser felices. Pero lo que discutimos precisamente es si esa situación es la ideal o no, con carácter general.”

El problema que conlleva buscar situaciones “ideales” es que muy pocos encajaríamos en el ideal. Las mayores matanzas y persecuciones que ha sufrido el hombre han sido el resultado de los iluminados que querían alcanzar el “ideal” en este mundo imperfecto de pecadores. El carácter “general” de la discusión no tiene sentido cuando lo que se dan son casos concretos y únicos como el de un fallecimiento, una separación o el recurso a la técnica para reproducirse. A menos que Carlos López esté proponiendo la prohibición de las técnicas de reproducción asistida. Sería bueno que lo aclarase.

– “Una sociedad que pretende, por razones ideológicas, que esta cuestión no debería siquiera plantearse, o que no se molesta en revisar la respuesta a priori de la corrección política, es una sociedad que no pone el interés de los niños por encima de cualquier otra consideración.”

En realidad esa sociedad que teme Carlos López es una que no se plantea la ingeniera social para moldear las familias siguiendo un modelo ideal de familia.

– “La idea de que el mundo ha sido creado por un Ser inteligente y libre tiene bases racionales muy profundas en las que aquí no me puedo extender.”

Esta cuestión filosófica  -a la que dedica tres párrafos- no aporta mucho al debate aunque también difiero en que no creo que la mente humana (imperfecta y limitada) pueda aprehender y explicar a Dios (perfecto, omnipotente, omnisciente, etc.).

– “El ser humano se presenta en dos “modalidades”, hombre y mujer, cuyo sentido va más allá de meras diferencias fisiológicas. Privar a un niño de vivir esa complementariedad a través del amor de sus padres, y preferiblemente los que lo han engendrado como parte de esa experiencia, es cuando menos imprudente, en la medida en que se pueda evitar razonablemente.”

Y por ello nadie propone robarle el hijo a nadie. Volvemos a los temas como “amor” y “complementariedad” en la pareja como algo bien definido pero que a nuestro alrededor se manifiesta con la riqueza que demuestran las relaciones humanas. No hay dos parejas que se amen igual o se complementen del mismo modo. Esta visión unívoca y excluyente es la que, por poner solo un ejemplo y suponiendo coherencia en los argumentos de Carlos López, llevarían a los prohibición de los donantes de semen y las técnicas de reproducción asistida.

– “Los niños generalmente son más felices si tienen a su padre y su madre conviviendo juntos que en cualquier otra situación.”

Atrevida conclusión que generaliza y presupone cierta omnisciencia al medir la felicidad de los niños. Además, el hogar de un niño no es solo el que lo hace feliz (si eso fuera así tendríamos que llevarlos a todos a Disneylandia, aunque no todos serían felices allí, claro). Más allá de los prejuicios, no encuentro ningún motivo por el que una persona sola o una pareja homoparental no puedan criar a su hijo. Y a tenor de lo que se lee en el blog de Carlos López él tampoco los ha aportado.

Lo dicho, un archipiélago de falacias y prejuicios que pretenden apuntalar un modelo de familia ideal y condenar a todos aquellos que sa alejen del mismo, sean separados, huérfanos, parejas homoparentales o hasta la Sagrada Familia.

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4 comentarios sobre “Archipiélago de prejuicios sobre las familias

  1. Pero hombre, ¿cómo se molesta en contestar a semejante energúmeno? Déjelo en su rincón diciendo estupideces y hablándonos de diox. A mí personalmente me causa risa. Es especialmente entrañable cuando monta sus andamiajes retóricos para defender ideas cada vez más ridículas.

      1. Sí, sí, por esa lo decía, es una constante en su web, pero esa fue sin duda su obra magna. Increíble lectura.

  2. No sé si os habéis dado cuenta que habéis respondido a los argumentos de Carlos con la descalificación y el insulto.

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