Obituario político

Lo mejor de Esperanza Aguirre fueron sus discursos, ideas que no siempre pudo -o quiso- llevar a la práctica. Y es que aunque fue la lideresa que no se resignaba lo cierto es que se resignó y no disputó formalmente el liderazgo del PP a Mariano Rajoy y sus sorayos. Era la más valiente pero le faltó valor. Igual parece que no fue corrupta pero se rodeó de corruptos. Su dimisión -que suele ser el acto humano más digno de un político- tiene algo de indignidad por reiterada y tardía.

El liberalismo político pierde a una de sus valedoras. A ella los madrileños deben agradecerle mayores cotas de libertad que en otras regiones españolas… aunque al mismo tiempo se manosearon buenas ideas mientras se legislaba lo contrario. A pico y pala hizo del liberalismo algo popular pero también populista. Al fin y al cabo tenía que ganar elecciones, y en las urnas las mejores ideas se valoran tan solo por el número de votos que reciben. Así es, y será, la política.

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