Cuando todavía no nos hemos recuperado de la resaca de la última Tanga Party que ha vuelto a celebrarse en el Teatro Barceló tragándose todos sus principios, otra polémica preocupa al colectivo gay. Y es que Cogam -una asociación LGTB de ámbito regional en Madrid- ha prohibido la presencia de partidos políticos como el Partido Popular o Ciudadanos.

Resalto que Cogam es solo “una” asociación porque no se trata de un actor institucional de la Comunidad de Madrid y su representatividad para colaborar en la organización de las fiestas del Orgullo Gay es, cuando menos, dudosa. Cogam es una asociación más entre las muchas que hay y pueden colaborar con las instituciones, por lo que Cogam no es representativa del colectivo gay de Madrid… ¡Ni siquiera sabemos cuántos asociados tiene! La única certeza que tenemos es la que nos ofrecen las últimas cuentas anuales publicadas en su página web. En su sección “transparencia” encontraremos estos documentos, pero solo los de 2016 y los de 2017. Ni los anteriores ni los más recientes.

Analizando los documentos resaltan los 285.954, 990 euros ingresados en concepto de subvenciones, frente a los 103.253,86 euros del año anterior. Resulta llamativo que una asociación de ámbito autonómico reciba semejante cuantía de dinero de los contribuyentes. Pero resulta incomprensible que estas subvenciones hayan sido concedidas  por un gobierno formado justamente por los partidos políticos – PP y C’s- por la asociación que prohibe su presencia en el acto de mayor visibilidad de todo el año. La única explicación posible es que Cogam está aprovechando la manifestación del Orgullo Gay para chantajear a estos dos partidos y que continúen incrementando las partidas presupuestadas destinadas a hacer viable económicamente a la asociación Cogam y a quienes cobran de la misma. En la propia auditoria de estas cuentas se alerta del riesgo de esta dependencia de las subvenciones públicas remarcando que suponen nada más y nada menos que el 66% de sus ingresos.

Todo podría quedarse una batalla política entre rentistas y quienes las distribuyen si no fuera porque al vetar la participación de partidos tan importantes como son los populares y ciudadanos no se estuviera menospreciando y discriminando también a sus votantes, entre ellos, obviamente muchos gays y familiares. Los dirigentes de Cogam deberían tener siempre presente que casi 7 de cada 10 euros que gestionan salen de los contribuyentes que pagan impuestos y que, por tanto, también se deben a ellos aunque sus ideas sean diferentes o voten a otros partidos. Partidos democráticamente representativos y legitimados por las urnas en contraposición a la falta de transparencia sobre la representatividad real de Cogam. En su sección de transparencia deberían también informar sobre el número y evolución de sus asociados y qué cuotas pagan, así como la cuantía y procedencia de otros grandes donantes. ¿Qué menos se le debería exigir a una asociación que pretende tener voz y organizar el debate público? Al fin y al cabo en buena medida es nuestro dinero.

No es extraño que las fiestas del Orgullo Gay hayan ido creciendo -en importancia y en tamaño- a lo largo de los últimos años erigiéndose en una de las fiestas de mayor relevancia que se celebran en Madrid bajo los sucesivos gobiernos del Partido Popular. Madrid es una ciudad diversa y abierta por lo que la celebración de la diversidad sexual es un buena forma de expresar este profundo respeto y cosmopolitismo que se vive en la capital de España. Los hay que celebran el orgullo saliendo a la calle o miran desde el balcón, vestidos, disfrazados o con poca ropa, con pancartas o bailando, cantando o aplaudiendo, cada cual a su manera. Del mismo modo que no hay un solo modelo de familia sino familias, en plural, tampoco hay un único modelo de gay sino muchas formas de serlo y expresarlo, y todas deben ser respetadas. Es por ello que una asociación excluyente e intolerante como Cogam no puede ni debe monopolizar su organización. La diversidad no puede celebrarse imponiendo la uniformidad ideológica de esta asociación que actúa como correa de transmisión de partidos políticos de izquierda. El Orgullo Gay de Madrid es algo mucho más grande e importante.

Frente al peligro hipotético de Vox, las organizaciones ideologizadas como Cogam presentan un peligro real contra la diversidad al impedir que solo algunos partidos políticos que representan a millones de ciudadanos no puedan participar en la manifestación del Orgullo Gay de Madrid. Estas mismas asociaciones alertaron del peligro que podría suponer Vox porque iban a “enviar a los gays a la Casa de Campo”(sic) cuando año tras año demuestran que son ellos y no Vox quienes prohiben dar representación y voz a los homosexuales que no comulgan con el ideario izquierdista. Debe haber sitio para todos en la carroza o de lo contrario no podremos sentirnos realmente orgullosos.

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