No era una profecia

A principios de 2020 escribí sobre el peligro para la democracia constitucional que suponía el gobierno Sánchez. No ha pasado ni un año pero, pandemia de por medio, parece que haya transcurrido una década.

Aquello no era una profecía, tan solo levanté acta de lo que estaba sucediendo y las consecuencias que conllevaría. Ayer, martes de 29 de octubre, se consumó un punto de no retorno para nuestra democracia al aprobarse una prórroga por seis meses de un régimen de excepcionalidad constitucional. Es tan obvio que extender un Estado de Alarma durante seis meses es contrario a al espíritu de la Constitución que siguiendo la misma lógica nada impediría aprobar una prórroga de un año, cuatro años o más. Y eso, simplemente, no puede ser. Aunque lo apruebe un parlamento.

El gobierno tiene ahora seis meses por delante para gobernar más allá de los límites de la Constitución y, lo que es más grave, sin necesidad de rendir cuentas ante el Congreso. Un poder ejecutivo que se ha comprometido graciosamente a rendir cuentas cada dos meses, pero nada le impedirá incumplir esa promesa que, además, resulta irrelevante porque aunque el Congreso votara por unanimidad el final del Estado de Alarma este ahora solo finalizará hasta que termine el plazo de medio año o por voluntad del Ejecutivo. Tal vez sea pronto para calificarlo como dictadura pero si podría ser una “dictablanda” como se dio en llamar una situación de excepcionalidad constitucional en épocas pasadas. A esto hay que añadir el intento por controlar el Poder Judicial, reformando leyes a espaldas de la Constitución para controlar también con el gobierno de los jueces y terminar con uno de los pocos contrapoderes. Otro es la Unión Europea y el euro, que de momento resistes aunque con el fin de la regla del gasto con la excusa del coronavirus lo convierte en poco más que un recuerdo del pasado.

Nos encontramos ya en un paréntesis democrático. Llegar aquí no ha sido algo que haya ocurrido por sorpresa sino que forma parte de las ambiciones y objetivos del gobierno que preside Pedro Sánchez como advertí. No era una profecía, bastaba con examinar lo que estaba ocurriendo sin prejuicios ideológicos ni partidistas. Algunos se están cayendo de un guindo ahora, ensimismados con el peligro -real o irreal pero en cualquier caso hipotético- de un gobierno populista de Vox votaron, animaron, jalearon y legitimaron a otro gobierno populista. Aquí y ahora.

Lo que ocurra a partir de ahora será consecuencia de todo lo anterior, muchos se arrepentirán pero ya será demasiado tarde. Como con el coronavirus volverán a entonar “el no se podía saber” cuando era algo evidente solo que ellos no quisieron o supieron ver. Son días tristes que dejan poco margen para el optimismo, el proceso de deterioro institucional ya está muy avanzado y costará años reconstruirlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s