Cartas venezolanas (III): No con mi voto

Estimado C,

¿Cómo hemos llegado a esto? Entiendo que te parezca extraño que estemos recorriendo un camino tan parecido al que ya recorrieron otros. No seremos los primeros que no escarmentamos en cabeza ajena y ellos han sabido capitalizar como nadie la frustración de la gente hacia la clase política. Tal vez necesitemos probar otra vez la amarga medicina para desarrollar de nuevo anticuerpos contra los totalitarios pero corremos el riesgo de enfermar por largo tiempo.

¿Cómo encarar esta amenaza? En Venezuela la desunión y la falta de entendimiento de la oposición por personalismos y ambiciones personales allanaron el camino del chavismo. Temo que en España hayamos cometido ese mismo error, mientras que los extremistas se han unido los partidos clásicos y moderados discuten entre ellos. Y no parece que puedan llegar a acordar nada.

Los enemigos de la democracia siempre aprovechan sus debilidades, deberíamos tener perspectiva para hacerles frente. El sistema electoral puede ser su mejor aliado en esta ocasión por lo que deberíamos actuar en consecuencia, o al menos yo así lo voy a hacer. Sé que el voto de uno es marginalmente despreciable pero la suma de todos si puede marcar la diferencia por lo que espero que esta reflexión sea compartida por otros. Ya sabes que yo me considero liberal-libertario pero me parece que votar a según que partidos -como en mi caso podría ser el P-Lib- es en esta ocasión suicida. Un voto que puede dejar hoy nuestra conciencia tranquila pero que a medio plazo harán que nuestras condiciones reales de vida empeoren porque todos sabemos que no van a producir representación. No vivimos en el mundo de las ideas sino en este mundo en el que las acciones del gobierno que tendremos los próximos años afectarán a nuestras vidas. Nos encontramos en una situación excepcional y el pragmatismo se impone al idealismo o de lo contrario caeremos en el pecado que Paul Johnson denunció en su libro “Intelectuales” al pensar que las ideas son más importantes que las personas.

Me preguntas que te aconseje a quién votar pero yo solo puedo decirte a quién votaré yo y las razones. Votaré al partido con más opciones de sacar más escaños en mi circunscripción, por nuestro sistema electoral creo que es la mejor forma de favorecer un gobierno alternativo al de Podemos y comunistas. Las siglas son lo de menos, de hecho habría votado a una coalición PSOE-Ciudadanos si se hubieran presentado juntos a pesar de ser un anti socialista declarado. Tal vez mi voto no sirva de mucho pero no facilitaré un gobierno de Podemos y los comunistas con mi abstención o mi soberbia intelectual. Y si aún así no sirve de nada llegará un día que miraré atrás y al menos podré recordar que no fue gracias a mi voto.

Espero que estas reflexiones te sirvan. Un abrazo,

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Cartas venezolanas (II): ¿Madrid será como Caracas?

Querido C,

Me preguntas si Madrid será como Caracas y te quiero responder rotundamente: No. España no es Venezuela, y tampoco lo son Bolivia o Argentina. No obstante un gobierno de Podemos iniciaría un proceso constituyente similar al bolivariano. En su discurso no dejan de mencionar que quieren un “nuevo país” y que estamos atravesando “una segunda transición”. Para ello no hablan de reforma constitucional que debería cumplir las mayorías y requisitos de nuestra Constitución sino de poder constituyente, un poder “originario” que por ser anterior a la Carta Magna (la voluntad popular que sostiene la soberanía nacional) estaría por encima de la misma con capacidad de hacer y deshacer cualquier normativa vigente.

¿Qué tipo de país saldría de este proceso? Para empezar deberían lidiar con una de las contradicciones entre “soberanía popular” y “estado plurinacional”. Si existen varias naciones todas ellas son diferentes pueblos y cada una podría iniciar su propio proceso constituyente. El encaje es complicado pero no imposible, de hecho la vía “boliviana” es una de las opciones decretando un estado plurinacional en el que diferentes minorías están hiperprotegidas por el Estado aunque el liderazgo centralizado se mantiene intacto.

Económicamente el camino se parecería más a la argentinización de España, con una vuelta a una moneda propia y soberana que puedan controlar los políticos españoles, es decir, los podemitas. Todos los sueldos públicos (incluso si se crean 3 millones de funcionarios) o pensiones se pueden seguir pagando si uno tiene en propiedad la maquina de imprimir billetes. El problema es que esos billetes se devalúan, el poder adquisitivo de la gente se desploma, hay hiperinflación y no hay quien pague la deuda externa en otra moneda. Eso sí, las cuentas estatales cuadrarían perfectamente y la contabilidad sobre el papel sería ejemplar. Ni siquiera tendrían que subir impuestos porque imprimirían más billetes para pagar los salarios públicos. La deuda externa y la balanza comercial sufrirían y todo lo que no se produce en España sería, sencillamente, inalcanzable hasta para los más pudientes.

Cabe la posibilidad de que opten por mantenerse en el euro y subir impuestos. Dicen que España tiene un problema de ingresos pero no de gastos, así que si aumenta la recaudación todos nuestros problemas desaparecerían. Primero se los subirán a los más ricos, se recaudará igual o menos y volverán a subirlos hasta asfixiar aun más a la clase media que sostiene al Estado. Entre tanto, quien pueda irá sacando el dinero. Los proyectos empresariales dejarán de tener financiación y se dejará de crear empleo, empresarios y profesionales más cualificados abandonarán el país en cuanto tengan la menor oportunidad. Aquí, en la España podemita irán quedando los que no puedan irse, los que hayan tenido menos oportunidades en la vida. El drama del populismo es que surge como esperanza de los más desafortunados pero a su vez se ceba con ellos.

Los hiperliderazgos, además, cogen tics y formas del propio caudillo. Pablo Iglesias tampoco es Hugo Chávez y de ambas personalidades pueden salir regimenes similares pero diferentes así que no tendremos ese punto bananero circense. La cúpula podemita no deja de estar formada por profesores universitarios así que nos podemos ir acostumbrando a recibir lecciones profesoriles y cientifistas desde el gobierno. La emotividad estará a flor de piel al igual que la sexualización del discurso público, entre risas y bajas pasiones todo entra mejor.

También me preguntas por qué estoy tan seguro de que tomaran esta senda y no la de la moderación. Es cierto que el poder y el pragmatismo amansan las ideas más radicales pero nos encontramos ante un grupo de poder reducido y fanatizado. Recuerdo que Carolina Bescansa en sus clases de “Comunicación Política y Campañas Electorales” nos enseñaba el arte de pastorear a los electores, tal vez ellos no sabían lo que les convenían pero la tarea de la comunicación política era que el político se los metiera en el bolsillo para conseguir sus fines. La moderación en las formas y en el discurso es pura táctica porque lo importante es alcanzar el poder y así aplicar sus políticas para hacer realidad su utopía, ese nuevo país.

Un fuerte abrazo,

Cartas venezolanas: Recuerdos de Somosaguas

Querido C,

Tiempo atrás, hará unos diez años, discutimos sobre el chavismo que yo ya veía como una dictadura mientras que otros no lo veías así. Las palabras se las lleva el viento pero ya entonces escribía alertando de las dictaduras legitimadas con apariencia democrática. En aquella época se tomaron las decisiones que han desembocado en la pauperización actual, los venezolanos tomaron un camino que les conducía a la ruina. Sí, los venezolanos, porque muchos de los que se quejan hoy vieron con buenos ojos las promesas chavistas de ayer, e incluso votaron a Chávez. La situación actual es preocupante, se mantiene el circo con Maduro pero ya no queda, literalmente, pan para un pueblo que tiene que hacer colas interminables para conseguir comida y productos de primera necesidad. En medio de este caos solo ganan la nomenklatura chavista y los pillos del mercado de negro, que se abre paso entre las prohibiciones y la necesidad. Mientras tanto, la gran mayoría de venezolanos sufre.

No es que yo sea más listo que otros sino que había podido ver el chavismo en acción en mi propia Facultad. La conexión Caracas-Somosaguas funcionaba con fluidez, profesores y alumnos iban y venían a Venezuela, eran entrevistados, asesoraban o asistían a programas de posgrado allí. A cambio se le otorgó una medalla al mismo Hugo Chávez en nuestra Facultad que recibió escoltado de militares con el aplauso de esa mismas personas y el silencio de la mayoría. Ahora sabemos también que además de sus convicciones populistas, el dinero motivaba a estos profesores que, a través de la fundación CEPS recibieron grandes sumas de dinero. Entre estos “intelectuales” comprometidos destaca Monedero, autor del “chaveznuestro” que llegó a cobrar 425.000 euros por un informe que todavía no ha enseñado. Esa gente es la que unos años después fundó Podemos y ahora, en coalición con los comunistas, pueden convertirse en el segundo partido más votado de España.

No es extraño que los podemitas más listos -y gramscianos- escondan a Monedero, pero su historial corre en paralelo con el de Podemos. Podemos no es el fruto de la indignación política sino el enésimo asalto a la democracia española de un grupo de intelectuales comunistas. Cuando “España iba bien” su discurso no calaba en las masas e intentaron influir en otros grupos de izquierda radical como Izquierda Anticapitalista o la propia Izquierda Unida de la que Monedero e Iglesias fueron asesores. No tuvieron éxito pero sí lo obtuvieron en el ensayo general del 15M, la campaña del “No a la Guerra” en la que destacaron en su organización a pesar de que políticamente fue capitalizada por el PSOE de Zapatero.

Entre tanto, fueron creando asociaciones en la Facultad de Ciencias Políticas de Somosaguas (Contrapoder para el alumnado y La Promotora como red de profesores) como caldo de cultivo que más tarde proveería de cuadros a Podemos. Organizaron desde el escrache a Rosa Díez hasta el recibimiento a Evo Morales en la facultad (“compañero presidente” dijo la hoy concejala Rita Maestre). De hecho, en el segundo boicot a Rosa Díez el que hoy es senador del reino de España, Ramón Espinar (entonces no recordaba su nombre), no dudó en señalarme con la fe del inquisidor ante las turbas. Poco a poco tomaron todos los resortes de poder de la Facultad hasta conquistar el decanato y la hegemonía mientras que muchos profesores optaban por el exilio profesional en otras universidades, la prejubilación o el perfil bajo. Antonio Elorza ha sido de los pocos que alzaron la voz públicamente para alertar de lo que puede suponer la podemización de la política española.

El buenismo zapateril y años de educación estatista (de esto te hablaré en la próxima carta) pusieron la alfombra para que tras una severa crisis económica aprovecharan la frustración de expectativas de la gente. Esto tampoco es de mi cosecha, era lo que nos enseñaba Vestrynge en clase, mantenía el antiguo secretario general de Alianza Popular con Fraga que las revoluciones ya no las haría el partido comunista como vanguardia del proletariado y los parias de la tierra sino que sería obra de los populistas aupados por una sociedad frustrada al ver que sus expectativas de vida no eran malas ni les faltaba pan pero sí que eran peores que las de sus padres. El éxito de Podemos ha sido recoger esta frustración popular para llegar al poder democráticamente como en su día hizo su admirado Hugo Chávez. La indignación de los votantes es comprensible y compartida, como también lo fue la de los venezolanos en su día, y como ellos terminarán defraudados al haber sido utilizados por estos lobos que, como Chávez, se han vestido de corderos para utilizarlos. Muchos de sus votantes -otros no, son convencidos partidarios del comunismo- están siendo sus primeras víctimas aunque todavía no lo sepan.

No es de extrañar que no quieran que se hable de Venezuela e intenten borrar su pasado reciente. Pero los hechos están ahí, al igual que el dinero que recibieron. ¿Se financió Podemos con dinero del régimen chavista? Tal vez no directamente en su contabilidad pero no cabe duda de la relación existente al financiar a sus dirigentes que a su vez financiaron la propaganda mediática que terminó conformando Podemos. Lo reconocieron ellos mismos.

No quiero agotarte más, te preguntarás por qué escribo ahora. Me desanima ver como se repite una historia que ya sufrí en la Facultad pero creo que el relato en perspectiva es preocupante. No quiero callar estas reflexiones antes de que sea demasiado tarde aunque lleve años alertando de cómo la extrema izquierda ha ido conquistando esferas de poder dentro del sistema. Nada me gustaría más que estar equivocado.

Un fuerte abrazo,

La selección de los peores

Los nuevos partidos cabalgan desbocados sobre las encuestas electorales rompiendo el bipartidismo de las últimas décadas. Lo que no parecen quebrar es la partitocracia, que resiste en su fondo y forma en las nuevas formaciones que imitan a la vieja política con el objetivo de sustituir a la casta en lugar de terminar con ella.

Todos estos partidos se enfrentan al problema de un crecimiento rápido en zonas en las que hasta ahora no tenían implantación. No es de extrañar que tengan que afrontar la infiltración de grupos organizados en sus filas como le ha ocurrido a Ciudadanos en Getafe o a Podemos en La Rioja. E incluso, a su lenta desintegración como parece que le está ocurriendo a UPyD con casos de transfuguismo hacia el sol que más calienta, que ahora parece ser la candidatura de Albert Rivera.

Frente a la visión idealizada de primarias y asambleas la cruda realidad de la jerarquía burocrática en los partidos se ha ido imponiendo en las nuevas formaciones. De poco sirven votar cuando existe un hiperliderazgo previo en el que no hay alternativas reales (es el caso de Pablo Iglesias, Albert Rivera o Rosa Díez) o un blindaje estatuario que otorga el control de facto a la cúpula en ese momento. Por muy nuevos y reformistas que sean todos estos partidos han acelerado el paso imitando a la casta que tanto critican. No es de extrañar, PP y PSOE huelen a muerto y saben que el momento es ahora o nunca, estén preparados o no, y si no hay candidaturas en todas las autonomías y municipios importantes se hacen de la nada con el primero que pase por allí.

Montar una estructura de partido en un lugar tan amplio y diverso como España es complicado, y es uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan las formaciones emergentes. La experiencia de los políticos profesionales frente a la improvisación de los aspirantes a políticos profesionales. Pero la estructura solo es el envoltorio, el capital humano con el que rellenarla es lo más importante y no es fácil encontrar a gente capacitada y con un curriculum limpio para completar los centenares de puestos que no se pueden dejar en blanco en todas las listas (ayuntamientos, cabildos y consejos insulares, parlamentos autonómicos, Congreso y Senado). Muchos cestos y manzanas ya vendrán podridas o se pudrirán por el camino, tiempo al tiempo.

El personalismo es en todos ellos, incluso, más acentuado que en las formaciones tradicionales. Por el mismo modo en que se crearon y por lo reducido de sus incipientes cúpulas dirigentes los mismos candidatos parecen querer pluriemplearse en diferentes parlamentos. La lista de europarlamentarios podemita ha ido corriendo según iba enviando candidatos a diferentes autonomías españolas y terminará descabezada cuando el mismo líder de la Coleta sea comisionado para ocupar La Moncloa, ¿acaso alguien lo duda? El parlamentario catalán Rivera también dará, previsiblemente, el salto al parlamento nacional. No les queda otra, y es por eso que asambleas o primarias son en estos casos puro decorado.

La selección interna en los partidos políticos es lo contrario a la selección de los mejores, más allá de los métodos concretos -dedazos, primarias, listas abiertas o cerradas- el factor determinante es el objetivo de todo aquel que tiene ambición política: organizar las vidas de sus compatriotas con el dinero ajeno. El político profesional en democracia no es más que un distribuidor de rentas, quienes aspiran a la política solo confrontan formas concretas de planificación pública de acuerdo a la idea de bien común que tengan. La única alternativa real es la que promueve el Partido Libertario, reducir el Estado para devolver la soberanía y la prosperidad a la sociedad. No para planificar las vidas ajenas sino para que cada cual pueda organizar la suya.

A esto hay que añadir el hecho de la crisis percibida como una mala gestión de la res publica ha llevado a mucha gente a preocuparse más por la política e incluso a participar en ella. Se produce así el mismo efecto psicológico que se observa en los aficionados a un deporte que al ver perder a su equipo sobre el campo gritan corrigiendo las decisiones tácticas del entrenador o del presidente del equipo. En ningún momento pretenden una enmienda al sistema (el deporte en sí con sus reglas) sino a la gestión concreta (entrenador, jugadores, fichajes, etc.). Pese al fracaso del sistema estatal este grupo de gente -seguramente bienientencionada- continúa confiando en el sistema y en la aparición de un mesías político que vuelva a inflar la burbuja estatal. Desde luego, no todos proponen lo mismo y existen males menores… y peores. Allá cada cual el día que tenga que meter un sobrecito en la urna.

En todo este juego de tronos y mendicidades hay un caso que me parece ejemplar, casi luminoso. Juan Antonio Horrach, quien hasta hace unos días era número 1 en las listas de UPyD al parlamento balear dimitió por las causas que él mismo narra en este artículo. Muchos discreparán pero no alcanzo a ver mejor ejemplo de inteligencia y hombre preocupado por el bien público del que entiende que debe dar un paso atrás incluso antes de alcanzar la moqueta y el coche oficial. Tal vez era demasiado bueno, la política es un lodazal del que es mejor mantenerse alejado.

Un buen programa de izquierdas

¿Qué os parecen estos puntos programáticos? ¿Os plantearíais votar al partido que los propusiera?

– Fomento de la contratación indefinida y de calidad. Evitando la temporalidad, los despidos indiscriminados y los contratos basura.

– Participación de los trabajadores en la gestión de las empresas. Es el medio de alcanzar la copropiedad y cogestión de las mismas.

– Mantenimiento de pensiones dignas. Especialmente las no contributivas.

– Eliminación de las privilegiadas pensiones que disfrutan los políticos.
A las que acceden trabajando una décima parte que el resto de los españoles. Regulación de las indemnizaciones por despido de los directivos de grandes empresas.

– El PP liberalizó el suelo favoreciendo el enriquecimiento de ayuntamientos, partidos políticos y constructoras. Trabajaremos para que el suelo no esté sometido a la ley de oferta y demanda, evitando precios de solares astronómicos, y rebajando el de la vivienda.

– Abaratamiento de la vivienda de protección oficial. Debe fomentarse el acceso a VPO de manera que el precio no suponga una barrera de entrada elevada para ciertos sectores con necesidades de vivienda.

– Favorecer el acceso a una vivienda de manera temporal.
Destinado a sectores en riesgo de exclusión, como desahuciados, jóvenes y divorciados.

– Ley hipotecaria que favorezca la dación en pago.
Porque no es normal que se arruine la vida de 500.000 familias españolas cada año, (187 cada día) las que tras perder su vivienda habitual y la que servía de aval, aún mantengan una deuda bancaria de por vida, conllevando una muerte social de facto.

– Fomento de la repoblación de zonas rurales. En un momento de crisis como el actual, debe reconsiderarse la experiencia de repoblar zonas que han quedado yermas de población por falta de inversiones.

– Nacionalización de la Banca. Concesión de créditos a nulo o muy bajo interés para la creación y fomento de cooperativas y pymes.

– Prohibición de la especulación. Persecución de paraísos fiscales y endurecimiento de penas para especuladores y capitalistas que se aprovechen del trabajo de los españoles.

– Creación de un Consorcio de control de la gestión de las grandes infraestructuras del Estado. Las grandes compañías constructoras han malversado, defraudado e incluso apropiado indebidamente dinero público para ejecutar grandes obras de infraestructura de escasa calidad.

– Nacionalización de las cajas de Ahorro. Se creará una única Caja de los Trabajadores que favorezca la concesión de créditos para primeras viviendas y microcréditos para la puesta en marcha de negocios de emprendedores.

– Investigación de las grandes fortunas del país. Depuración de responsabilidades en casos de fraude.

– Control de mercados. Hay que intervenir en los mercados para alcanzar un nivel digno en las rentas de los agricultores; hay que intervenir en los mercados para garantizar una política de precios fijando unos precios mínimos estables, y hay que intervenir en los mercados para luchar contra la falta de garantía en los autoabastecimientos de alimentos que el sistema liberal ha abandonado. Hay que impedir que los “grandes caimanes” de la especulación, los intermediarios, que son los grandes beneficiarios de la estructura económica actual, continúen determinando un mercado al que no aportan absolutamente nada.

– Políticas de apoyo a las madres solteras. Se favorecerá la integración de estas mujeres tanto laboral como socialmente.

– Nacionalización de las compañías energéticas y de las explotaciones mineras. Defendemos la gestión pública de los servicios públicos como estos y la reactivación de la minería del carbón y el hierro.

– Creación de un Plan Energético de Energías Renovables. Debe permitir la implantación de energías limpias, buscando un abaratamiento y autosuficiencia en la distribución.

– Endurecimiento de penas para casos de atentados ecológicos. Depuración de responsabilidades en el caso de desastres naturales.

– Eliminación de la figura de los Hospitales concertados.En el Sistema Nacional de Salud solamente se contemplará la asistencia y gestión públicas.

– Profunda e integral reforma de la Constitución. Porque se trata de un texto que no han votado los menores de 52 años (31 millones de españoles): Estamos gobernados por una ley desfasada en el tiempo, incumplida en los hechos y equivocada en la mayor parte de sus formulaciones.

Si estás de acuerdo con estas propuestas que acabas de leer como persona de progreso deberías replantearte algunas cosas pues tus ideas coinciden al menos en lo económico con el programa de Falange. Los extremos se tocan, no es extraño que ellos se definan como nacional-sindicalistas y que su programa de 2011 se asemeje tanto al de los partidos populistas que han crecido alimentados por la frustración de expectativas. No son ideas nuevas, aunque ahora lleven coleta o la nación sea la catalana en lugar de la española.

¿Por qué el P-Lib?

La propaganda electoral aburre, los mensajes vacíos deambulan por los mítines y los ecologistas de todos los partidos han gastado más papel en dos semanas que en todo el año con el objetivo de conseguir nuestro voto. Por suerte ya queda poco, en unos días votaremos en las europeas y… en nada llegará la campaña de las municipales, las autonómicas de aquí y de allí… y las nacionales.

“La fiesta de la democracia” es la fiesta de los políticos, los contribuyentes tan solo participamos para elegir en qué y cómo se gastarán nuestro dinero. El Estado es un gran banquete en el que los burócratas se sientan a la mesa a comer mientras nosotros pagamos la comida. Lo bueno del bipartidismo es que ofrece certidumbre a quienes costeamos el banquete; por esa misma razón muchos se afanan en servir los platos como camareros, es el clásico trueque que conlleva sacrificar libertad para obtener a cambio seguridad. Pero es comprensible que otros prefieran sentarse a la mesa y disfrutar del ágape pagado con dinero ajeno en lugar de ser ellos quienes lo financien; este es el origen de muchos de los nuevos partidos -en su mayoría escisiones personalistas de los tradicionales- cuyo programa político podría resumirse en aumentar la comilona a cuenta del contribuyente o -en el mejor de los casos- repartirse los Presupuestos Generales del Estado con quienes ahora lo manejan casi en exclusividad.

Particularmente soy partidario del mal menor para evitar una calamidad que arrase nuestros ya expoliados bolsillos. No podemos abstraernos de la política porque la política se entromete en nuestras vidas más allá de nuestros bolsillos planificando nuestras vidas desde el nacimiento hasta la sepultura, persiguiendo la libertad que solo es posible allí donde la gente controla a los políticos y no al revés; o entre las sombras de los mercados negros, donde la libertad se entremezcla con la delincuencia. Lo queramos o no, las elecciones conceden legitimad y poder a quienes decidirán por nosotros y por nuestros hijos, creo que procurar que esos políticos sean lo menos dañinos para nosotros es parte de nuestra responsabilidad. De las 39 candidaturas que se presentan a las elecciones de este domingo 25 de mayo sólo hay una que en su programa establece como prioridad recortar el banquete de los políticos a costa de los contribuyentes: el Partido de la Libertad Individual. Las demás tienen otras preferencias (la defensa de España, el fortalecimiento de los políticos europeos, hacer viable el banquete,  empacharse otra vezservir cuernos de unicornio en el banquete, etc.). Todos esos partidos pretenden continuar planificando nuestras vidas en mayor o menor medida y sólo difieren en el modo de hacerlo, el P-Lib tan solo quiere quitarle el poder a los políticos y devolvérselo a los ciudadanos.

El Partido de la Libertad Individual (P-Lib) fue creado en el 2009, ya se ha presentado a algunas elecciones locales y regionales pero es la primera vez que se presenta a nivel nacional ya integrado en la Internacional Liberal. Sus lineas maestras coinciden plenamente con mi pensamiento en el que la soberanía individual -la libertad propia y el respeto a la libertad ajena- debe anteponerse al colectivismo centralizado. Llevaba un tiempo siguiendo sus pasos porque quería saber si tenía vocación de permanecer en el tiempo y he decidido que ahora el paso me toca darlo a mí, un proyecto así merece mi respeto y apoyo para continuar consolidándose. Ayudé a recoger firmas para que pudieran presentarse a estas elecciones y este domingo votaré al P-Lib. Pero el viaje no ha hecho más que comenzar, ahora es mi partido y espero poner mi granito de arena con la ayuda de otros liberales que he encontrado en Canarias para mantener encendida la antorcha de la libertad frente a los socialistas de todos los partidos que sacrifican nuestra libertad por un supuesto bien común que solo nos empobrece en lo económico pero sobretodo en el espíritu. La libertad no solo nos hace más prósperos, nos hace sencillamente humanos; porque siempre será mejor ser libre que transitar el camino de servidumbre trazado por los políticos colectivistas.

votaplib

En defensa de la Ley d’Hondt

Esta mañana me he puesto a hacer números sobre los resultados de las elecciones catalanas y he encontrado algunos datos interesantes:

La volatilidad electoral (un indicador del grado de cambio de un resultado electoral respecto al anterior) fue del 15’49 cuando la media de este indicador en Europa se sitúa en torno al 7%. Para que os hagáis una idea, en unas elecciones generales críticas como las de 1982,  la volatilidad  fue del 42’7.

También se puede medir la volatilidad entre bloques separados por un clivaje, si tonamos el independentismo como esta línea de separación he decidido agrupar en un bloque a CiU, ERC, ICV y CUP y en el otro a PSC, PP y C’s.

Apenas hay trasvase de voto entre los dos bloques aunque los votantes hayan decidido cambiar de papeleta. Hay  un leve descenso de las fuerzas pro independentistas y un ligero aumento de las constitucionalistas. Pero es inapreciable,los catalanes no solo están divididos sino que además están petrificados en sus posiciones.

Lo que sí ha cambiado, y mucho, es la composición del Parlamento catalán ya que los electores han votado a nuevos partidos y han confiado en los minoritarios. Pese a los medios de comunicación, la financiación, el establishment, el voto útil, las barreras electorales, la ley d’Hondt y el Club Bilderberg, el equilibrio de fuerzas ha cambiado considerablemente. Dejando de lado el victimismo de los partidos menos votados se demuestra que lo que básicamente se necesita para conseguir un escaño es tener el respaldo de los votantes.

Con todo, he hecho una simulación con los resultados de las elecciones autonómicas, con circunscripción única para toda Cataluña manteniendo la Ley d’Hondt para asignar los escaños:

Con esta simulación CiU sería el partido que más pierde respecto al reparto provincial de escaños, los menos votados (Ciudadanos y las CUP) los que más ganan y el PSC le quitaría un escaño a ERC de forma que se terminaría la paradoja de conseguir más actas de diputado con menos votos. El equilibrio entre bloques apenas variaría y la gobernabilidad sería parecida. El resultado de las elecciones catalanas utilizando la ley d’Hondt en un distrito único sería… ¡completamente proporcional!

El problema de proporcionalidad del sistema electoral no está como muchos opinadores profesionales (y aficionados) diagnostican en la Ley d’Hondt sino en la distribución y tamaño de las circunscripciones. Toda ley para asignar escaños tiene sus deficiencias pero poco se puede hacer si el número de escaños a repartir es escaso o los distritos del reparto son tan desiguales.  Mejorar la proporcionalidad del sistema electoral español pasa por revisar las circunscripciones provinciales.

La distribución poblacional que en 1833 podía estar más o menos bien repartida en la división provincial ha variado mucho desde entonces creando la falta de proporcionalidad que se le atribuye a la Ley d’Hondt. La gente tampoco se identifica con su provincia  y su relación política se manifiesta en clave local, autonómica o nacional.

Crear nuevas circunscripciones electorales homogéneas no tendría demasiado sentido ya que gente de territorios muy dispares compartirían representantes con pocos intereses comunes a defender. Si tampoco queremos aumentar el número de representantes (350 parecen suficientes) la alternativa pasa por una revisión del sistema electoral.

Un sistema bicameral permitiría, por ejemplo, eliminar el factor territorial de la Cámara Baja creando una circunscripción única para el Congreso a la vez que el Senado se convierte en una cámara de representación autonómica. Eso sí, la papeleta de cada partido sería kilométrica aunque podrían incorporarse las listas desbloqueadas u otras fórmulas.

También nos podríamos ahorrar el Senado con un sistema de circunscripciones unipersonales con voto mayoritario en la que cada distrito electoral elegiría a su representante estableciendo una relación más cercana para vigilar y fiscalizar el registro de voto del diputado. Con este sistema los candidatos serían más importantes que las siglas y la partitocracia dejaría de tener sentido. Sin reparar en gastos se podría mantener  una segunda cámara -autonómica si se quiere, aunque no necesariamente- para la revisión de las leyes pero el factor territorial quedaría inmejorablemente defendido por aquellos representantes que cada cierto tiempo tienen que rendir cuentas con sus nombres y apellidos ante sus electores.

Todos los sistemas electorales tienen sus inconvenientes y se puede pensar en otras fórmulas además de las propuestas (tanto para toda España como para las autonomías) pero dejen de culpar a la ley d’Hondt de todos los males.

Lo mejor y lo peor…

…del Partido Popular de Baleares.

Corrupción aparte, la campaña electoral de 2003 con la que Jaume Matas recuperó el Gobierno balear fue una de las mejores que recuerdo. El mismo año que mareas humanas llenaban las calles de España bajo el lema de “No a la Guerra”, el PP demostró que es capaz de oponer una aleternativa completa a la hegomonía de la izquierda.

Frente al “No” el “Sí”, con tipografía y color similares, sin complejos y en positivo, dejaron claro a los votantes quié era la alternativa y en qué consistía. Así es como se ganan elecciones, combatiendo lo esencial y no lo accesorio, lo contrario es simplemente un intento de heredar el poder aprovechando el desgaste.

Y si en aquella ocasión funcionó, en el mismo folleto que he rescatado del baúl de los recuerdos se encuentra la semilla que sembraron para perder sólo cuatro años después.  El Partido Popular nunca ha desafiado el marco dominante impuesto por esa extraña pinza que  forman la izquierda revolucionaria y la derecha conservadora, en ningún momento ha cuestionado el discurso oficial del nacionalismo obligatorio. Por eso, en la versión castellana se lee Illes Balears en lugar de las Islas Baleares. Por eso, perdió las elecciones en 2007 y no levantará cabeza si no rectifica.