Matas ha vuelto

Jaume Matas ha vuelto de las américas no para acaudillar de nuevo un partido en avanzado estado de descomposición sino para declarar este martes puntualmente ante el juez por el caso Palma Arena. La verdad es que siempre he mantenido que Matas no volvería porque irse había sido la decisión más inteligente que había tomado. Total, Roman Polanski ha demostrado que se puede vivir fugado de la justicia contando incluso con el beneplácito de cierto sector “intelectual”.

Claro que el caso de Matas es completamente diferente y la Izquierda convertirá sus apariciones en linchamiento público, sus declaraciones en juicio público. La condena ya ha sido dictada y, de hecho, las organizaciones pantalla de la izquierda eco-culturales ya se han lanzado a la calle para copar el mensaje anti-corrupción. Tiene gracia, que el lema de las manifestaciones sea “Contra la corrupción: participación ciudadana”. Participación en el trinque, claro. La consecuencia lógica ante un sistema que fomenta su propio monopolio sería el de abrirse y permitir la competencia, pero el Estado – y las autonomías no son una excepción- siempre quiere más. Y allí donde hay un Estado necesitado de más recursos públicos sacados de nuestros bolsillos, allí acude presta la Izquierda para ayudarle.

Y es que últimamente en los juzgados de Palma hay más políticos que gitanos, no pretendo ser racista sino todo lo contrario. Así es como transcurren los días en la isla de la Calma tras el colapso de la munarquía, con absoluta normalidad. La presidencia del Parlamento Balear ha sido ocupada por una socialista y la vicepresidencia por una uemita. El viernes 19, la propia Munar abonó 350.000 euros para evitar la cárcel y hay quienes jocosamente suponen que nuestra princesa particular comentó en el momento del pago “en efectivo o con tarjeta”. Ella se declara inocente pero todavía tiene que desembolsar 2,5 millones por la responsabilidad civil, tendrá que vender hasta el último de los visiones que ha lucido durante su reinado.

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¿El final de la Munarquía?

Munar, imputada. Para los mallorquines este titular es suficiente mientras que los desconocedores del devenir de la política balear pueden leer para saber hasta dónde llega la larga mano de Munar y recordar lo que escribía en Politeia sobre el caso Ca’n Domenge hace ya más de tres años.

Lejos de ser el único caso de corrupción, el de Munar, es uno más entre la veintena de políticos del archipiélago que han sido imputados en… la última quincena.

No sabemos si esto será el principio del fin de la Munarquía pero sí podemos intuir las causas que nos han llevado a esta situación. Y como una imagen vale más que mil palabras

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