¿Y qué dice Pablo Iglesias del acto de repudio a Rosa Díez?

Tras descubrir en primicia como Iglesias y Errejón participaron en el acto de repudio a Rosa Díez se ha armado cierto revuelo en las redes (lo de “extrabajador de Losantos” me encanta) y se lo han terminado preguntado en rueda de prensa al líder de Podemos. Así explica el propio Pablo Iglesias lo que ocurrió en el Salón de Actos de la Facultad de Políticas de la UCM (construida allí donde en otros tiempos estuvo “la Moqueta”):

(El video es de Libertad Digital, no tengo problema en citarles y darles la enhorabuena por la pregunta. Y ahora podemos fumarnos un purito.)

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Por la tolerancia en la Facultad de CC. Políticas

Circula por internet un manifiesto por la tolerancia en la Facultad de CC. Políticas, ignoro la autoría y no sé de dónde nace la iniciativa pero desde aquí no puedo mas que suscribirlo letra por letra. Porque es necesario y ante los intolerantes solo cabe aplicar la máxima de Virgilio: Tu ne cede malis sed contra audentior ito.

Vuestra audacia es ejemplar, y estoy con vosotros: “donde impera la razón, que no entre la fuerza”.

A los intolerantes

Poner un pie en mi antigua facultad por la que estoy licenciado y recordar aquellos años de estudiante me ratifica, palabra por palabra, en la entrada con la que terminé Politeia y estrené esta bitácora.

Esta mañana Rosa Díez daba una conferencia y, recordando aquella otra que ya viví, me había propuesto acercarme hasta Somosaguas para comprobar el ambiente que había y recordar viejos tiempos. Más de lo mismo, le habían preparado un recibimiento digno de… un dictador populista.  La diferencia es que en esa mi facultad los dictadorzuelos que sobrepasan los límites constitucionales como Hugo Chávez o Evo Morales son recibidos entre aplausos, se les conceden medallas o se les dedican murales. Se entiende que las opciones no son son excluyentes entre sí, claro.

En esta ocasión, las turbas no llegaron a las manos y, para evitar que les acusaran de violentos, se limitaron a sacar tarjetas rojas, leer un comunicado, insultar, abuchear, lanzar bombas fétidas  y hacer saltar la alarma de incendios. Todo en ese marco de buenrollismo y libertad que emana de la izquierda radical. Lo peor, sin duda,  la connivencia del decanato que con Heriberto Cairo Carou allí presente, había pactado la lectura de un manifiesto antes de dejar hablar a Rosa Díez. Aún peor, la vanguardia que organizaba el boicot estaba formada  por los  apóstoles del profesor Pablo Iglesias Turrión y la asociación Contrapoder de la propia Facultad. No hay que buscar el antisistema fuera del sistema porque ya está dentro, cobra y vive de él.

Con todo, me ha sorprendido el odio personal, con el que un ex compañero me ha llamado “facha”, “fascista” y “sinvergüenza”. Ni que le hubiese levantado a la novia. No sé que le habré hecho a Ramón -no recuerdo su apellido- aunque parecía que él no se había olvidado de mí. Podré ser un sinvergüenza -aunque lo dudo- pero no tengo nada de facha ni fascista; Ramón, en cambio sí comparte algunos principios con el fascismo, pero ese es otro tema. Es posible que Ramón lea estas palabras pues me ha comentado que merecía estos calificativos porque leía mi blog y sabía que trabajaba en Libertad Digital. No le ha parecido suficiente con trasladarme su parecer, luego no ha tenido mejor idea que seguir pululando por allí, señalándome con un peligroso fascista a sueldo de Libertad Digital.

El sectarismo siembra semillas de odio que florece en las mentes radicales abonadas con la basura marxista que se enseña en aquella Facultad. Por desgracia hoy he comprobado que pocas cosas han cambiado y que ni siquiera se habían olvidado de mí. Es una lástima, porque allí también hay gente encantadora, amigos y compañeros que  teniendo ideas contrapuestas no se lo toman como algo personal y se puede seguir charlando y discutiendo con respeto pero sin tregua ideológica.

Esta anotación se la quiero dedicar a Ramón y a todos los intolerantes. Yo, seguiré defendiendo mis ideas pese a que algunos prefieran decretar la muerte civil de quienes no pensamos como ellos. Y, mientras no me falte, continuaré trabajando para que me paguen la nómina con la que contribuyo a sustentar el sistema con el que pueden seguir estudiando indefinidamente sin oficio ni beneficio e insultar en sus ratos libres.